sábado, 29 de mayo de 2010

Nadir


En el Círculo Mítico de cualquiera aventura (diagrama, arriba), hay un momento crucial que define a todos los demás.

Viene justo después de La Puerta, la línea de no retorno, cuando la corriente vital es ya demasiado fuerte para echarse hacia atrás.

Son Las Pruebas, en donde siempre hay al menos un Ayudante. Si el circulo estuviera acostado, justo en ese punto estaría la parte más empinada de ciclo. Una falla ahí y todo se viene abajo, incluso permanentemente. Las Pruebas tienen que ver con las salidas falsas, diferentes en cada uno. Generalmente caen en estos tres temas: Lujuria, Miedo y Ambición.

La recompensa siempre está ligada a las fuerzas más vitales del individuo, sus razones de Ser: Apoteosis, Robo del Elixir, Unidad con el Padre o un Matrimonio con la Diosa. El premio es social o individual, y lo que tienen en común, todos, es la realización que viene acompañada un profundo sentimiento de entereza, de estar completo.

El más interesante es el Robo del Elixir. Si Las Pruebas fueron demasiado severas y los poderes que ganó el héroe son permanentes, entonces la recompensa es esa. Lo que viene en ese caso es una expansión de consciencia, un aspecto interno, impoluto, que el individuo no había reconocido en sí mismo. Ahora lo tiene y está listo para avanzar hacia el Regreso, junto con su Elixir interno.

Mucho más en The Hero with a Thousand Faces (Campbell J., 1949)

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