jueves, 8 de julio de 2010

Vórtice


30. No son muchos, tampoco nada. Los suficientes para saber lo que te conviene y lo que no, al menos la mayor parte del tiempo. Dante lo puso de intro y algo ha de conocer al respecto.

Eso te gana que te acusen de egoísta. Pero es al revés. Te distancio porque realmente te aprecio, pero no como tú quieres que lo haga. Es un tema recurrente los últimos tres, cuatro años, ya no sé.

Es estar en el centro, viendo de lejos como pasan los otros dando vueltas a lo loco en el quiero todosiempreahoraya de La Bestia, que nunca para y siempre tiene hambre de más.

Pero para ellos sí tiene sentido, al menos por un momento, hasta que te llaman y te dicen que “están divididos interiormente” y no atino más a resoplar porque ya lo sé pero no hay nada que se pueda hacer, que no depende de su vieja, su trabajo en IBM, su Audi, sus Prada, su club, sus vacaciones en Miami. Depende de ellos. Pero aún así te dicen que no seas tan puto denso. Y después pasa otro rato, se hacen de nueva amante o nuevo auto, y cuando baja la adrenalina llega el fonazo y “es que no me hallo”.

En el centro tampoco te hallas, aunque al menos sabes lo que no va contigo. Lo sabes y es más fácil decir que no, paso, busco otra cosa.

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