miércoles, 8 de septiembre de 2010

Hornilla



La estupidez tiene resultados cuantificables.


Como cuando tomas un poco y entra el hambre. Así que vas a la cocina, prendes la estufa y pones una salchicha sobre el sartén.


Pero como estás cansado dices “bueno, en lo que se hace voy y me cambio”.


Y te quedas dormido.


Tan dormido que sólo te despierta el olor a salchicha carbonizada, siete horas después. La estufa, claro, prendida.


¿El costo? 49 pesos y un sartén marcado.





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