domingo, 20 de febrero de 2011

Paleta


Pasa todos los días. Estás en una luz roja y vez cómo la gente acelera para pasar a como dé lugar el amarillo del semáforo. El ámbar dura mucho menos que el verde o el rojo, pero es cuando se va más rápido, se vive más intensamente por lo mismo: el momento dura sólo unos segundos.

Dicen que mientras más cosas haces pasa más rápido el tiempo. A menor actividad, el tiempo languidece. Cuando hay cero actividad, el tiempo se arrastra. Algunas personas se espantan con esto y—aunque estén de vacaciones—encuentran algo que hacer: meterse a los aqua-aerobics, comenzar talleres artesanales que imparte la gente de los resorts playeros, ir de fiesta en fiesta para tener que arreglarse y sentir que están haciendo algo…la clave es no dejar que la mente desconecte. Otros, como yo, preferimos en el reposo no hacer nada y extender hasta el máximo cada segundo de la no-actividad durante las vacaciones. Esto es difícil. Hay que pelear con uno mismo y con los demás contra la ansiedad. Lleva años de práctica. El ocio, como los besos, sabe mejor cuando es robado. De acuerdo. (“Ay ándale, ya vamos a hacer algo, llevamos aquí todo el día en la playa”, me dijo una vez una amiga. “Me estoy aburriendo”…Ahora ya no somos tan amigos)

En el ámbar no hay tiempo para relajación extrema. Sólo hay tiempo para lo intenso. Hay personas que viven en ámbar todo el tiempo, toda la vida. Saben que llagará el rojo, y están lo suficientemente aceleradas como para darse cuenta de que no pueden navegar tranquilamente en el verde. Para ellos, la vida es en ámbar, aunque sea de manera inconsciente. ¿Quién no conoce al menos a una persona de este corte? Siempre tienden a jalar a los otros hacia su color. Curioso que el color ámbar tendría que provocar relajación. Es una fragmentación de luz que a nuestros ancestros les hacía ir a dormir con la relación fuego-noche-desprendimiento-sueño. Pero ya no es así. Para estas personas, y tal vez así lo fue siempre para ellas, el ámbar significa que hay que hacer todo lo posible antes de que se acabe tiempo.

Piensan más o menos así:

What happens to a dream deferred?
Does it dry up
Like a raisin in the sun?
Or fester like a sore--
And then run?
Does it stink like rotten meat?
Or crust and sugar over--
like a syrupy sweet?
Maybe it just sags
like a heavy load.
Or does it explode?

(De Langston Hughes. En la prepa tenía mejores libros que ahora, sólo que no los leía)

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