domingo, 27 de febrero de 2011

Perfecto


¿Qué necesita pasar para darte cuenta de que la perfección no existe? En nada. No aquí, no en lo que haces, no en lo que aspiras. En nada. Una amiga solía exigir que todo el arte que hiciéramos fuera impoluto. Para ella, en su cabeza, sí que existía la perfección. Para mí no y eso provocaba peleas titánicas.


“Ya está”, le decía.

“Pero Edu, todavía se corta aquí. La luz no está bien acá. Lo tenemos que dejar perfecto”.

(Resoplido mío)

“Así como está, se ve bien. Se ve natural”.

“No, Edu. Está mal. Si no lo quieres terminar tú, yo me quedo hasta dejarlo perfecto”.

(Resoplido más fuerte)

“La perfección no existe”, le dije. “Te mintió quien lo te lo dijo en la escuela”.

“Lo sé, pero quiero acercarme a ella lo más que pueda”, respondió.

“¿Por qué?”

“Porque así soy”.


Fin de la discusión. No he vuelto a levantar el tema, pero sigo creyendo lo mismo. La perfección no existe. Y si existiera, sería absolutamente insoportable. No hay manera de relacionarse con lo que es perfecto, porque a fin de cuentas lo que acaba creando empatía con la otra persona u otro cosa que creo es la capacidad que tenemos para apreciar sus faltas. Reconozco sus fallas, me reflejo, y me identifico. Con lo que es perfecto, dicen, esto es imposible.


Y está el otro tema. Tal vez para mí, mi creación sea perfecta. Como ejemplo está la primera canción de los SugarCubes, ex grupo de Bjork. Seguramente pensaron que “Birthday” era perfecta tal como estaba. Así:




Pero después llegó otro señor, Justin Robertson, la remezcló, y salió esto:




La primera canción es arte, con todas sus fallas. La segunda también, pero en la cabeza de Robertson SU versión es la perfecta. A mí me gustan las dos, sobre todo el remix porque tiene trompetas (¿a quién no le gustan las trompetas?). Mi estado de ánimo cambia y a veces creo que la canción original es mejor que el remix. Mal día, pones la canción y al contrario. Buen día, la oyes, y piensas a la inversa.


La perfección no existe, pero es divertido tratar de acercarse a ella.

4 comentarios:

  1. Me ha parecido muy interesante esta entrada de tu blog. Además... ¿quíén puede decir qué es perfecto? Por el mero hecho de ser humanos, somos perfectibles, así como nuestras obras. Y probablemente es justo en eso (todo es perfectible) en lo que reside el encanto.

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  2. Gracias por tu comentario!

    Algunas personas sólo piensan en eso, en ser perfectas! Y no sólo eso, sino que lo tratan de aplicar a todo lo que hacen. Esto es imposible.

    Mejor entender eso a no pasarte todo el tiempo frustrado, no?

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  3. Wabi-sabi, le dicen los japoneses. O sea sé, la belleza de la imperfección.

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