domingo, 6 de marzo de 2011

Doble Expreso de Medianoche


La Botón me prestó hace unos días Midnight Express, esa película que seguro han visto mil veces en la estantería y nunca se la han llevado porque la portada les da flojera o no quieren saber nada sobre cárceles y presos.

Es un renglón, la sinopsis va más o menos así: Billy Hayes intenta volar de Turquía a los Estados Unidos con 20 kilos de hashish pegados al cuerpo con cinta de aislar. Pero la policía lo detiene y lo envía de por vida a una cárcel estatal, en donde hará todo lo posible para salir de ese infierno en la tierra.

El héroe de la película, leyeron bien, es un traficante de drogas.

Hoy, una idea como esta sería impensable. Nadie la financiaría, nadie la exhibiría y aún si eso pasara, la critica la destrozaría en cartelera. El argumento, la realización y la apología que el director hace de la vida de un joven traficante no es políticamente correcta hoy. No en México, no Estados Unidos, no en el mundo civilizado. En los setenta—la película se estrenó en 1978—tal vez lo fue. O al menos era un tema debatible, en vista del creciente movimiento de los Derechos Humanos. Hoy no. Hoy es reprobable, sucio y pecaminoso. A la mitad del filme hay una escena amor homo erótico, por si querían el clavo final para el argumento interdictorio.

¿Cuándo y cómo nos hicimos tan conservadores? No sólo aquí, en la Ciudad, sino en otros países también. Ve a tu alrededor. Nos liberamos en lo que nos convino, pero el estrato del orden es exactamente el mismo que hace 50, 60 años. Eso no se movió. ¿Se podrían imaginar una plática hoy en su oficina después de ir al cinito el fin de semana?

-Vi una película muy buena con mi novia, se llama Expreso de Medianoche
-¿Ah sí? ¿Y de qué trata o qué?
-Pues es de un gringo que es narco y tiene que salir de una cárcel turca, en donde lo tratan muy mal y le pegan y hacen que te sientas mal por él.
-Órale, qué fuerte.
-Sí, se pasan esos turcos con los métodos de su cárceles. Si el pobre gringo sólo traía 20 paquetes de droga pegados al cuerpo que se quería llevar de contrabando.

Sabía que no. La sola mención de la temática es casi un tabú.

Por cierto que el filme fue prohibido en Turquía cuando salió a cartelera. Normal: si en 120 minutos dicen que tu país apesta, cocina mierda, tiene cerdos en lugar de ciudadanos y lo hacen de manera enfática, lo entiendo. ¿Pasaría lo mismo ahora? ¿Pasaría lo mismo si un gringo pasa por lo mismo en una cárcel mexicana?

Curioso. Hoy es Día de la Familia en México, en donde ese grupo de personas es oficialmente un “valor”, a pesar de que todo lo que está alrededor de ella se está desintegrando lentamente.

Por eso, hacer películas de narcos no es propio de una sociedad con buenos valores. Aquí se conservan las estructuras.

Aquí no queremos inmoralidades.

Aquí somos gente de bien.

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