miércoles, 13 de junio de 2012

Los 10 mejores álbumes para salir a correr


Un cerdo musical que hice con PicMonkey.


Siempre me ha gustado correr. Algunos le llama footing, otros jogging, y otros incluso paseo a trancas. Para mí es sinónimo de ejercicio y punto. Desde hace 15 años esta es la única actividad que puedo decir con toda certeza que es puramente “mía”. Todo lo demás es circunstancial—relaciones, trabajos, problemas. Si alguien pregunta en dónde estoy le pueden responder que salió a correr. Si no contesto el teléfono, lo mismo. Es algo intrínseco a mí naturaleza y, para cerrar el círculo, tanto mi padre como mi abuelo son corredores empedernidos (en el caso del segundo, era).

Hace poco tenía un ritmo diario de carrera que haría celar a Murakami. Doce kilómetros diarios a campo traviesa bajo Sol, lluvia o tormenta, generalmente en una hora de ejercicio. Verano o invierno daban igual.  Algunas observaciones: era estudiante, corría en ciudades a nivel de mar (Barcelona y Toulouse) y siempre, SIEMPRE, al lado del mar o de un río. Estas condiciones físicas impulsan a cualquier persona a correr más fuerte, más rápido, más tiempo. Hay pocas cosas que producen mayor placer físico que correr cuando se está metiendo el Sol al lado de un río en los últimos días de Verano.

Un segundo. Sí se puede aumentar la satisfacción de una buena carrera si escuchas buena música. ¿No sabes por dónde empezar? Aquí, en ningún orden en particular, van mis recomendaciones.

Delorean—Into the Plateau

Un disco que dura poco menos de una hora, perfecto para aquellos, como yo, que miden el tiempo por la intensidad de la luz o una lista de canciones, y no un reloj. Si te gusta la música electrónica bailable con arreglos de instrumentos tradicionales esta es tu mejor opción. El disco nunca baja de intensidad. Es una versión extendida de tu última noche de copas, pero sin mensajes de texto que sabes que nunca debiste haber enviado.


Beastie Boys—Hello Nasty

O prácticamente cualquier otro disco de este grupo, que tienden a ser largos y conceptuales. Si llevas Body Movin’ en tu iPod, ¿cómo NO puedes salir a correr?


Run-D.M.C.—Raising Hell

Si pones música de los Beastie Boys, he notado que funciona muy bien pasar a Run-D.M.C., sus grandes ídolos y una de las bandas inclasificables de la historia de la música. Son raperos? Rockeros? O más bien hacen breakbeat? Cuando llevas una hora corriendo bajo el Sol de la gran Tenoch eso da igual. Son la mejor música para seguir adelante con la instrucción que manda el cerebro de mover el cuerpo. Ahora.


Daft Punk—Alive 2007

Una hora y 20 minutos de la mejor electrónica hilvanada sin cortes. En el link va el disco completo, para que le saquen provecho.


Extremoduro—La ley Innata

Pasamos a lo análogo. Cada vez que escuchas este disco encuentras una nueva capa de virtuosidad sónica. Es el mejor disco que les he escuchado, el más completo y sin duda el que sigue una línea temática con mayor intensidad. Guitarras distorsionadas, bajo, batería y voz. Jack Black debe estar feliz.


Ministry—Land of Rape and Honey

Cualquier disco que incluya “Stigmata” merece un lugar en esta lista. Pero cuando el disco completo es el estándar con el cual se miden todos las otras bandas de rock industrial entonces no queda otra mas que admirarlo por lo que es, no sólo por lo que representa. Los ritmos industriales son extremadamente eficientes para hacer ejercicio. Los movimientos mecánicos se vuelven menos más repetitivos, y esto no lo digo yo. Diversos estudios handemostrado que la música con buena cantidad de beats es la mejor para hacer ejercicio. Cuando escuchas este disco, llega un momento en que dejas de pensar que te duelen los músculos y tu mente se desplaza al altiplano de la sintonía.


Cocteau Twins—Garlands

El primer disco de los escoceses y tal vez el mejor. “Wax and wane”, por ejemplo, intercambia las partes del bajo con las de guitarra, lo mismo “Blind Dumb Deaf”. Y este es un disco de rock, que te mueve a hacer cosas. Lo mismo no puede decirse de otros álbumes de la banda, que si bien son hermosos, parecen ir más enfocados a la contemplación de estado de ánimos poco alegres. Lo único malo de este disco es que dura 35 minutos, así que más vale que lleves otras canciones en el iPod si piensas hacer una carrera larga.


The B-52s—(Disco homónimo)

Sabes de este álbum por “Rock Lobster” y esa es una muy manera de entrar al disco completo, el primero de la banda estadounidense. No tengo pruebas de que 1979 haya sido un gran año para la música. Lo que sí sé es que en ese momento el post-punk estaba a tope, y el new wave apenas comenzaba. Este disco también es de ese año y eso debe significar algo. Ah, y también es mi año de nacimiento, por si se morían por conocer el dato. Si te gusta estar vivo te gustan los B52s. Punto.


Recoil—Bloodline

Después de producir Violator con Depeche Mode, el tecladista Alan Wilder quería buscar nuevos horizontes musicales, menos sintéticos, con mayor insumo de fuentes musicales (R&B, rap, blues, etheral). El ahora ex Depeche volcó toda su energía en este disco. Y se nota. El disco es una continuación de citado Violator, discutiblemente el mejor producto de la banda más famosa de Basildon, Inglaterra. Es una continuación psíquica, no necesariamente musical. Los temas expuestos en el álbum de DM—amor, religión, lujuria, culpa—son vistos aquí como un campo para reconocer lo que significa pasar por ellos y no un lastre emocional, como suele hacerlo el grupo que dejó Wilder.


The Chemichal Brothers—Brothers gonna work it out

Un poco un lugar común. Aún así, tiene la duración perfecta para una sesión de buen correr: unos 68 minutos. Las canciones son secuenciales, sin cortes, así que puedes hacer la carrera en una sola sesión. La crítica que le ha llegado a este disco de mezclas es que representa a la perfección la era del Big Beat, que vivió su mejor momento a finales de los 90s. Es una especie de fósil que quedó guardado en el tiempo y para desempolvarlo también tienes que hacer una regresión mental hacia época. Yo lo compré en la Comercial Mexicana por 20 pesos y eso es suficiente para que tengo un lugar consentido en mi discoteca. Eso y que incluye un mix de “Mars needs women”, del legendario Meat Beat Manifesto.

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