lunes, 18 de junio de 2012

Un poco de simbología detrás de Prometeo



El fin de semana vi la prequela de Alien y me pareció un trabajo sumamente interesante del director Ridley Scott, quien tenía años de no entregar un material así de bueno. Este es un filme para ir a ver al cine. Los efectos son espectaculares, el sonido envolvente y, como cualquier película que intenta tratar al espectador como una persona mayor de 14 años, no hace mayor esfuerzo en explicar cada detalle de la trama en sus 120 minutos de duración. 

Prometeo se puede ver en varias capas. Si decido quedarme en la capa de literalidad es un producto destacado. Si le agrego la capa de los símbolos, la experiencia se enriquece. Estos son algunos que encontré, aunque seguro hay muchos más. Dentro de los posible, trataré de no dar muchos detalles de la historia que vemos en Prometeo. 

(Nota: a las personas que buscan saber más del “Space Jesus”, les recomiendo visitas las discusiones de IMDB, en donde pueden encontrar un tonel de texto de esa teoría. Aquí no se tocará el tema. Para mí, esa hipótesis es demasiado forzada.) 

La mujer. Este es el hilo conductor de todas las películas de Alien, y claro, también de Prometeo. Los hombres son personajes secundarios en este universo. No sólo eso, sino que generalmente somos ambiciosos, egoístas, violentos y ofuscados. No puedo recordar a un solo personaje masculino de la tetralogía de Alien y ahora de Prometeo que haya tenido una agenda “pura”. Las mujeres, en cambio, están ahí para salvar al Mundo, literalmente. Más abajo explico algunos detalles ligados específicamente a la mujer. 

(La Dra. Vickers es representada en la película como una mujer que actúa y piensa como un hombre. Todo su ser está encaminado a cumplir los objetivos de una corporación. Su ropa es masculina, es tan fuerte como un hombre, e incluso piensa como uno en términos de perdida-ganancia, inversión-rendimiento) 

David. El nombre del androide de Prometeo es un guiño a todos aquellos que buscan símbolos religiosos en la película. Esta es una figura crucial para el mundo hebreo, cristiano e incluso para los musulmanes. “El amado”, es el significado de su nombre. 

Serpientes. La película está llena de serpientes. El dibujo que ilustra esta entrada intenta ser la víbora que ataca al científico en la primera parte de la película. De nuevo, para el mundo occidental, la figura de la serpiente es un tan importante como cualquier personaje bíblico. En Prometeo, el animal aparece en el templo con la enorme cabeza y los jarrones, en el ojo del científico infectado por David y en los tentáculos del animal que protagoniza la batalla final. Siguiendo la tradición bíblica, la serpiente puede ser un símbolo de tentación, pero también puede ser un símbolo de vida. Los actos de Prometeo se desenvuelven a partir de acciones específicas de las serpientes. Son un motor de vida, un intestino que repta y tiene como único fin hacer avanzar la vida a como dé lugar. Las serpientes dejan atrás su piel vieja para tomar una nueva, tal como los personajes de la película se transforman una vez que han entrado en contacto con ellas. 

Prometeo. El mito griego del fuego que da la vida tiene que ver con el conocimiento del hombre. Prometeo se lo robó a los dioses para darlo a los hombres y fue castigado. Cada día, su hígado--un órgano que puede regenerarse por sí mismo--sería devorado por un águila, el representante de Zeus. La película no toca el segundo tema, pero es explícita en el primero. Hay varios personajes que buscan el conocimiento para dárselo a los hombres (Weyland, los ingenieros, y obviamente los científicos involucrados en el viaje). Tal vez aquí sea la mujer, Shaw, quien acaba encarnando a la figura mítica. Al final quiere adquirir más conocimiento, incluso si eso la lleva lejos de su hogar. Su fin, creo, es regresar ese conocimiento a los hombres, y no quedárselo como Weyland. Habrá que esperar a la segunda parte. 

Agua. Este es bastante obvio. El agua es creación de vida. A lo largo de toda la película vemos distintos tipos de líquido que tienen en común la generación vital. Aparece en los primeros minutos de la obra, en la sustancia negra y viscosa e incluso en la bebida adulterada que toma en científico junto a la mesa de billar (la suerte, el azar). 

El lavado de pies. Cualquier cristiano puede reconocer esta parte de la película. El androide David lava los pies de su creador, el magnate Weyland. El lavado de pies se menciona específicamente en la Biblia, tal como lo hizo hizo Jesús con sus apóstoles.  La tradición del lavado de pies remite a la hospitalidad y al respeto que se siente por la otra persona. Puede que en occidente la práctica haya sido un tanto olvidada, pero en el oriente, hoy día sigue siendo una parte fundamental del día. En Taiwán, al menos, existen establecimientos en donde cualquier persona puede pagar una módica suma y recibir un increíble lavado de pies. Al menos cuando yo pasé por ahí, el lugar estaba a reventar. 

La Encarnación. Un tema recurrente en todas las grandes religiones del mundo. En Prometeo, la mujer que antes era estéril ahora está a punto de dar a luz y lleva incluso un vestido blanco. 

La generación de vida. Mucho se ha especulado sobre el porqué los ingenieros de Prometeo quieren acabar con los humanos. La razón se encuentra en la escena climática del filme. En esa escena de menos de 5 minutos se sintetizan todas las razones: los humanos son ambiciosos y egoístas y harán cualquier cosa por mantenerse con vida (Weyland), como dominar y crear sirvientes con ese único fin (David), incluso si para esto tienen que llegar a la violencia (los guardias que golpean a Shaw). Toda acción dramática es violenta, dicen. Más allá del final de Prometeo, la generación de vida y la muerte son transversales a la película. La vida quiere seguir y hará lo que sea para ese fin, por despiadado que el método parezca. La compasión—generalmente representada por la mujer—es lo único que puede hacer un paréntesis en ese orden.

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