miércoles, 7 de noviembre de 2012

Minoría Absoluta, mi archivo de EjeCentral


Entre junio del 2010 y agosto del 2011 publiqué 61 columnas en el portal EjeCentral.com.mx bajo la cabecera "Minoría Absoluta". La temática de estas columnas es todo aquello relacionado con la vida juvenil de México. Las columnas fueron eliminadas por razones desconocidas de los servidores de ese sitio, en donde trabajé como editor en jefe entre el 2009 y el 2011. Este es un esfuerzo para recolectar, aunque sin imágenes, mi material publicado. Las columnas se presentan en orden cronológico. 

El servicio http://wayback.archive.org/ se usó para recuperar estas columnas.

“En México, la comida chatarra en un símbolo de estatus”

Diciembre 5, 2010

Calvillo en el restaurante La Hacienda de Los Morales, sede del coloquio para intentar cambiar. Foto E.P.


No importa si el mexicano es joven, viejo o niño, la obesidad lo marca. Las estadísticas son casi un lugar común: primer lugar en obesidad infantil y segundo país con el mayor número de gordos adultos. Alejandro Calvillo, sociólogo y fundador de la asociación civil El Poder del Consumidor, acaudilla un movimiento para frenar la epidemia en México. Pero el trabajo es difícil. Las empresas de comida chatarra han perfeccionado a tal grado su emisión de mensajes dirigidos a los niños, que los conocen tan bien como  os pedófilos, señalan los estudios de Calvillo. El bombardeo televisivo de esta publicidad chatarra no da tregua: 45 por ciento de todos los spots le hablan a los más pequeños. La adicción a la junk food se genera desde los primeros años de vida.

Calvillo habló con este espacio el miércoles pasado durante el foro Sociedades del Futuro, realizado en la Ciudad de México.

¿Cómo ve el fenómeno actual de obesidad en México?
La región en donde se encuentra México, Mesoamérica, era una de las que tenía una de las mejores dietas de mundo, con un nivel similar a la dieta mediterránea, basada en vegetales, frutos, algo de carne y pescado en las zonas costeras. La combinación de frijol y maíz da una mezcla de aminoácidos que produce una de las mejores proteínas. Y además la milpa era uno de los sistemas ecológicos agrícolas más ricos porque en un mismo espacio tenías el frijol, el maíz, la calabaza, el chile y decenas de quelites. Era excelente, pero hemos acabado con ella.

¿Y ahora qué tenemos?
Hemos abandonado esto (la dieta mesoamericana) y lo que se ha impuesto es la comida altamente procesada, con altísimos niveles de grasa, azúcar, sal y una gran cantidad de químicos. Con esta dieta, desde temprana edad se genera un deterioro de los hábitos alimentarios, atrayendo a los niños con los altos niveles de azúcar, saborizantes, colorantes.

Esto ha provocado el enorme aumento en los niveles de sobrepeso y obesidad. Entre 1999 y 2006, el crecimiento de estos dos en niños de 5 a 11 años fue de 40 por ciento. Esto no se ha presentado en ningún otro lugar del mundo.

¿Por qué?
Esto tiene que ver con los hábitos alimentarios. En un periodo de 14 años, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, el consumo de frutas y verduras cayó en 40 por ciento. En cambio el consumo de refrescos aumentó en el mismo porcentaje. Tenemos un deterioro brutal de los hábitos alimentarios que no solamente impacta en la salud, sino también en la economía.

¿A qué se refiere, en el bolsillo de cada consumidor?
Hemos trabajado en zonas de alta marginación como la región Centro Montaña de Guerrero y hemos levantado encuestas entre los niños de primaria. Nos dimos cuenta de que están gastando entre 10 y 15 pesos en la tienda de la escuela. Esto no lo puede uno creer. Esto sería suficiente para cubrir todas sus raciones de frutas y verduras y cereales integrales al día.

¿En dónde se dio el punto de rompimiento? ¿Cuándo pasamos a la dieta de alimentos procesados?
Alrededor del final de los años 70 y el principio de los 80. Ahí viene el cambio brutal. Hay una entrada de la comida procesada, chatarra, hasta los puntos más recónditos del país, en donde puedes encontrar los productos de CocaCola, de Bimbo, de PepsiCo. Tu vas a algunas comunidades y en distancias de menos de 150 metros encuentras seis o hasta siete puntos de venta de refrescos, dulces y frituras.

La gente no sabe que, por ejemplo, un Frutsi tiene cinco cucharadas de azúcar, cuando la Asociación Americana del Corazón establece esa cantidad como el límite para todo el día. Una CocaCola de 600 ml tiene 12 cucharadas de azúcar. Y tienes por ejemplo también la sopa Maruchan que ha penetrado a todo el país. Somos el mayor consumidor de estas sopas del mundo.

Pero la sopa es muy barata…
No es bajo el costo. Es la facilidad de obtenerla. El costo por 20 o 30 gramos de sopa Maruchan, como decía un amigo, es la pasta más cara del mundo. Ni Carlos Slim paga 6 o 7 pesos por 20 gramos de la pasta más fina de Italia. Es carísima. En realidad es la facilidad de preparación.

Y en muchos casos es porque en zonas sumidas en alta marginación y pobreza, la comida chatarra se vuelve aquello que te permite pertenecer al mundo que se te ofrece a través de la publicidad. No tienes acceso a ese mundo y este es uno de hiperconsumo. No vas a tener las casas que aparecen en las telenovelas, ni los coches, ni la gran parte de productos que se te ofrecen.

¿Entonces la comida chatarra es también como un símbolo de estatus?
Sí. Si tú te vas a las comunidades más pobres del país vas a encontrar que incluso cuando las familias te invitan a comer y te ofrecen algo de beber y no tiene CocaCola te dicen “ay, disculpe usted”. Y te dan otro refresco o un agua de limón. Ellos sienten que se tiene que disculpar porque no tienen CocaCola. En las comunidades tzotziles de Chiapas es muy común ver que las madres le den CocaCola en el biberón a sus niños. Eso es un golpe brutal al organismo.

Pero mucha gente desayuna con CocaCola.
En el municipio de Chilapa de Guerrero, por ejemplo, 40 por ciento de los niños de primaria declararon que desayunan con refresco. Una compañera realizó ahí una serie de investigaciones y descubrió que aquí había las mayores manifestaciones de desnutrición, una cosa que le llaman avitaminosis, que son manchas blancas en la piel, o decoloramiento de cabello. Esto llamo la atención porque es un grupo pequeño de alumnos. Bueno, pues ella regreso y se dio cuenta que habían desaparecido estos signos.

¿Por qué?
El director había decidido, con el apoyo de la comunidad, de retirar a la señora que les vendía comida chatarra y hacer un fondo escolar de 10 pesos por niño para preparar el almuerzo. Entonces le pagan a una señora para que les haga las tortillas, meten huevo, frijol, incorporan los quelites. Les queda un almuerzo muy nutritivo.

Con ese fondo escolar también están construyendo dos salones escolares y se están pagando el viaje a un torneo de básquetbol. Entonces uno dice: la comida chatarra los está desnutriendo, dejando en la pobreza, extrayendo el dinero. La alternativa es una buena alimentación, recursos que se quedan en la comunidad.

¿En dónde se debe hacer el cambio para mejorar la alimentación: en los más pequeños o la población adulta?
En todos los niveles. Lo que plantea la OMS, en el Reino Unido, Estados Unidos, Italia, es promover la dieta tradicional, la cual va de la mano de políticas agrícolas. En México, por mucho tiempo se compró maíz del exterior porque era más barato en el exterior y estuvimos años pegándole a eso. “No hay que apoyar la economía campesina porque lo que necesitamos es agroindustria” y ese fue el discurso durante varios sexenios.

Esto está totalmente equivocado. Tiene que haber campañas para revalorar la comida tradicional mexicana, que por cierto acaba de ser reconocida como patrimonio de la humanidad. Eso se tiene que rescatar, necesitamos etiquetados claros en los productos, comidas sanas en las escuelas. Necesitamos prohibir la publicidad de alimentos y bebidas dirigidos a los niños.

Por último, ¿estas compañías de comida chatarra que mencionaste no tienen absolutamente nada redimible?

(Larga pausa) No hay manera. Es perverso lo que están haciendo. Ahorita (con las nuevas disposiciones legales) van a bajar un poco sus raciones de azúcar y sal y disminuyeron un poco sus raciones para quedar dentro de las escuelas. ¿Pero qué van a hacer? Pues hacer sus productos más atractivos, o con más colorantes o más aditivos. Los niños lo que necesitan es recuperar lo que hemos perdido. Recuperar el consumo de frutas y verduras. No necesitamos a los alimentos altamente procesados. En ciertas circunstancias no hay de otra, pero no son para los niños.



La Apuesta de Praxedis

October 24, 2010

El municipio de Praxedis Guadalupe Guerrero mandó desde esa localidad aledaña a Ciudad Juárez un cachetada con guante blanco al gobierno de Chihuahua y al gobierno federal.

Esta semana, bajo recomendación de las autoridades locales, la joven Marisol Valles García, de apenas 20 años, asumió el mando de la policía municipal.

La noticia fue detonada el miércoles cuando el diario Reforma colocó a la joven en su portada. A partir de ese momento, Valles García se ha convertido en una celebridad nacional e internacional. Las personas que la nombraron para el puesto sabían que la nota de la joven correría como pólvora en los medios. Le apostaron a la fragilidad femenina para detener la bestial violencia masculina que inunda desde el Valle de Juárez a Praxedis, uno de los lugares más violentos del país por el trasiego de drogas que se mandan a Estados Unidos por esa vía.

El alcalde de ese municipio fue ejecutado en junio pasado. El jefe de seguridad anterior a Valles García fue decapitado. Martín Castro fue secuestrado en enero del 2009 y días después su cabeza apareció en las escaleras del edificio de la policía local. Desde esa fecha su puesto no había sido ocupado…

Hasta que la joven Valles García fue designada. La exposición mediática que ha recibido le ha servido como una especie de manto protector. El movimiento de las autoridades locales, en ese sentido, fue un certero tiro a tres bandas: nos protegemos contra una nueva ejecución a un mando de la policía local (¿quién se atrevería a degollar a una joven de apenas 20 años?), le decimos recién comenzado gobierno estatal de César Duarte que la situación en Praxedis es crítica y por último, mandamos hasta Los Pinos el mensaje de que una hipotética muerte violenta de Valles García representaría el fracaso absoluto del gobierno federal en su lucha contra las drogas. Los 170 feminicidios registrados en Ciudad Juárez en lo que va del años son una cosa, pero asesinar a una joven de 20 años sobre la cual están puestos todos los reflectores del mundo—literalmente—es un asunto completamente distinto.

Con lo que tal vez no contaban los hombres que la designaron al puesto, es con la decisión de Valles García de rechazar la protección de guaruras para su persona. Dijo que no le gusta llamar la atención. En una localidad de 8 mil personas, como lo es Praxedis, sería bastante notorio. También dijo que no piensa enfrentar al narco de frente. Con una fuerza policíaca de 13 elementos, nueve de ellos mujeres, una patrulla, tres rifles automáticos y una pistola, parece lo más sensato.

Pero lo más importante es que la joven ha dicho que la única manera de mejorar la situación en su municipio es estableciendo una política para cambiar el miedo que se vive en su comunidad. El problema del narco, añadió, se lo deja a las autoridades estatales y federales. De hecho, tiene claro que no tiene sentido irse de frente contra el plomo desde su posición.

La famosa, y por el momento cuestionada, Operación Todos Somos Juárez de Los Pinos tal vez obtenga algo de conocimiento útil siguiendo el desempeño de Valles García. Las autoridades locales de Praxedis declararon que la situación no puede estar peor en su localidad y que los métodos tradicionales de reforzamiento de seguridad simplemente no han funcionado. Si ese se extrapola a la situación que se vive en otros municipios del país, tal vez se pueda hacer algo para corregir la ruta de la lucha frontal contra el crimen organizado. Irónicamente, tal vez sea una mujer de 20 años la que le enseñe a los hombres del gobierno cómo sortear la violencia, las drogas y el miedo al Otro que ha dejado como resultado 28 mil muertos.

La historia, sin embargo, no está a favor de Valles García. El país es de facto machista—aunque de puertas adentro sean ellas las que tienen el control de lo que importa en cualquier hogar–, la violencia contra las mujeres es rampante y más aún contra las mujeres jóvenes. Las funcionarias tampoco están exentas. La secretaria de seguridad de Michoacán Minerva Bautista fue rafageada en su camioneta en abril pasado. Sobrevivió de milagro.

Otro camino podría forjarse con la joven de 20 años. Uno ya previsto por el intelectual francés Gilles Lipovetsky en su libro La Tercera Mujer, aquella que combina modernidad con tradición. Como siete de cada 10 mujeres mexicanas que llegan a sus primeros 20 años, Valles García ya tiene un hijo. Como millones de otras, opera en el mundo dominado por hombres. En ese caso trabaja con “miedo” para cambiar lo que le es más cercano.

Granada y alcohol

August 28, 2010

En el granadazo accionado por un joven adentro de un bar de Puerto Vallarta la madrugada del jueves 26 de agosto confluyen territorialidad, exceso y violencia.

Esos tres factores, como se ha repetido en este espacio en varias ocasiones, son un cóctel molotov que los jóvenes mexicanos están dispuestos a manipular. A veces no sucede nada, a veces te explota en la cara.

En este caso, el granadazo “accidental” dejó a una persona muerta y 16 heridos. Dos jóvenes, uno de los cuales portaba la granada, perdieron extremidades.

De acuerdo con el propio gobernador de Jalisco, un grupo de unas cinco personas—todas menores de 35 años–entró al bar “Pinkcheladas” para disfrutar unas cervezas.

Después de unos tragos, a uno se le ocurrió sacar de su cangurera el artefacto.Le retiró la espoleta, y por accidente se le cayó. Pánico. Confusión. Sangre.

El joven al cual se le soltó la granada ha estado cinco años preso por delitos contra la salud. Lo delataron sus mismo compañeros de mesa que declararon en contra de él.

Emilio González, gobernador de Jalisco dijo: “Yo no evado mi responsabilidad, como los presidentes municipales no evaden su responsabilidad, pero sí hay cosas en donde el gobierno del estado no puede poner un policía a la entrada de cada antro, tiene que hacerlo quien está lucrando con eso y tiene que cuidar a sus clientes y entre todos tenemos que hacer equipo”.

No se trata de poner un policía en cada bar, como dice el gobernador. La violencia en los espacios públicos de México está implícita. En los grupos de jóvenes, ese espacio está destinado a mostrar quién es más hombre, quién es más fuerte, señala el investigador Rafael Hernández, quien ganó en el 2008 un premio del Instituto Mexicano de la Juventud por su tesis de maestría.

Traer una granada en la bolsa y jugar con ella es sólo una manera de demostrar esa virilidad.

“Algunos de nuestros jóvenes han aprendido que la ley del más fuerte reina en muchos espacios de la calle y que en ocasiones tienen la necesidad de involucrarse en esta lucha, porque es el entorno donde se vive”, dice Hernández en el documento Aquí nadie te hace el feo. Aproximaciones a la dimensión fenomenológica de la exclusión social de los jóvenes de Chimalhuacán.

“La negativa de un joven a salir con los amigos puede ser una fuente de suspicacia sobre el distanciamiento del grupo. Otra fuente de duda sobre la participación activa de un miembro resulta de la escasa habilidad para mostrase carismático, divertido o desmadroso”.

Cuando se crece, se vive y se normaliza la violencia en el día a día, no debe ser sorpresa lo ocurrido en Puerto Vallarta. Es más, es sorprendente que no haya sucedido antes.

Desde  esta perspectiva, destaca la violencia latente en las interacciones cotidianas entre los jóvenes. En el espacio local, la construcción de la masculinidad se relaciona con la fortaleza y la violencia física, añade Hernández.

La hipermasculidad que a veces funciona durante la noche de copas. Otras veces se te sale de las manos y te estalla a ti a tus amigos.

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Ninis: El Factor Familia

August 20, 2010

Familia Mexicana. Litografía de Howard Cook. Original en www.allanmcintyre.com

El valor más importante en México sigue siendo la familia. No hay otra institución en el país que tenga un peso similar en la vida diaria y la planeación vital del mexicano como la formación de un núcleo familiar.

La publicidad lo repite y lo ha hecho así hasta el cansancio. La escuela lo enseña así, desde que los mexicanos son muy jóvenes. La Iglesia ha ritualizado la formación de una familia como uno de los valores más altos para estar en contacto divino. La realidad mexicana así se lo planta en la cara a cualquier persona que pase dos días en el país.

La Familia, con mayúscula, también penetra la discusión de los famosos jóvenes que ni estudian ni trabajan, los “ninis”.

La discusión pública de las últimas dos semanas sobre el asunto podría parecer un tecnicismo, pero no lo es. En México, todo se hace en justificación de y para ésta.

Por un lado está José Narro, rector de la UNAM, quien ha criticado en varias ocasiones las magras políticas gubernamentales de educación superior que se ofrecen a los jóvenes mexicanos. De acuerdo con el rector, no es de sorprender que haya 7 millones y medio de jóvenes mexicanos que ni estudian ni trabajan, el mayor número de Latinoamérica (según el mismo rector, en la región hay unos 21 millones).

Y del otro está la posición del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE). De acuerdo con Priscila Vera, su directora, esa cifra del rector Narro está sobredimensionada. Ese enorme número de supuestos “ninis” está inflado porque el rector incluye en sus estimaciones a las mujeres jóvenes que se dedican a cuidar el hogar.

Hace unos días este espacio le preguntó a Vera en una conferencia por qué se daba esta discrepancia numérica. “No es que no estén haciendo nada”, dijo “es que se están dedicando a las labores del hogar”.

“Reitero que no es una generación ‘nini’. A los jóvenes de hoy se les está poniendo una etiqueta de que no estudian, que no trabajan, que son unos flojos y son unos buenos para nada”, añadió.

Los datos viene de la Encuesta Nacional de la Juventud 2005. Algunos datos: 14 millones de jóvenes de entre 14 y 29 años trabajan en México, 9.1 millones no tienen acceso a instituciones de salud, 8.2 trabaja en el sector servicios, 5.7 gana dos salarios mínimos o menos, 3.7 trabaja más de 48 horas a la semana.

En el fondo, más allá de los fríos números, es una cuestión de género. Aún se espera que la mujer cuide la casa y el hombre salga por el pan. El rector de la UNAM simplemente le puso el cascabel a ese gato. Cierto, las mamás solteras que trabajan son una fuerza sumamente importante para el sostenimiento de los hogares mexicanos, pero el esquema a seguir sigue siendo conservador. La familia como eje.

“La brecha de género en materia de ocupación, que se presenta en todos los grupos de edad se suma a la deserción escolar  y genera la condición de los jóvenes que NI estudian ni trabajan”, cita el IMJUVE en uno de sus documentos referenciales.

Incluso la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Gobernaciónpiden no contar a las mujeres jóvenes que se quedan en casa como ninis.

“Incluir a este subgrupo de la población joven entre los ‘nini’ parece inapropiado, ya que el trabajo relativo a la reproducción no es una labor menor”, opinaron esta semana en un comunicado compartido.

“Resulta pertinente cuestionar si el hecho de que las mujeres jóvenes se dediquen a actividades reproductivas y domésticas desde edades tempranas obedece o no a una situación de exclusión social que acota sus oportunidades y las orienta desde edades muy jóvenes hacia la vida doméstica”, indicaron ambas dependencias.

Sobre este último punto, como se mencionó la semana pasada, siete de cada 10 mexicanas ya han tenido un hijo antes de los 25 años.

Si lo hacen por “exclusión social” o imitación por sugestión publicitaria-familiar, es la incógnita que queda pendiente por resolver.
Este 23 de agosto, en Guanajuato, comienza la Conferencia Mundial de la Juventud. La retórica está garantizada. Ya se verá si  algún logros corre con la misma suerte.


¿Sexo plástico? No en MéxicoAugust 14, 2010




Dhampire, usuario de un foro de Internet



La fragmentación de las fuentes de información de donde los jóvenes pueden saciar sus dudas sobre su sexualidad es una característica primordial del México actual.

A mayor cantidad de información, menor profundidad. En la red, el experto se convierte en un elemento desechable. La “inteligencia” colectiva lo sustituye, aunque prevalezca la información—muchas veces errónea—sobre el conocimiento.

Y la sexualidad juvenil mexicana no queda fuera de ese planteamiento.

En nuestro país, solamente tres de cada 10 mujeres llegan a los 25 años de edad sin hijos. La estadística es del Consejo Nacional de Población y viene en el documento “Situación actual de los jóvenes en México”, difundido el jueves pasado.

La explicación detrás de la estadística es compleja. Los estudios que se han realizado al respecto abordan a la madre después de haber tenido a su niño y de acuerdo con la Conapo, ese acontecimiento cambia sensiblemente la perspectiva de la joven mamá sobre su embarazo.

Lo que sí está más claro es la pobre educación sexual con la que los mexicanos pasan su juventud.

Solamente cuatro de cada diez mujeres entre 15 y 19 años utilizaron algún tipo de anticonceptivo en su primer encuentro sexual. Peor aún, la proporción desciende a una de cada tres entre las mujeres adultas jóvenes. Simplemente no es una práctica extendida en ese grupo poblacional.

La explicación de ese dato de miedo aún no se conoce con precisión. Existe un componente claro de desinformación, proveniente del seno familiar y ahora, claro, también de Internet. Incluso cuando la mujer mexicana tuvo a su primer hijo, está en riesgo de no poder detener por voluntad propia futuros embarazos a causa de la no utilización de un método de planificación familiar. El término técnico, señala el Consejo, es Demanda Insatisfecha de Anticoncepción, en donde la pareja no es capaz de llevar a la práctica sus conocimientos, habilidades y preferencias en este tema. La tasa es de 25 por ciento en mujeres de 15 a 19 años y de 17.7 en las de 20 a 24 años.

Al mexicano no le es ajena la reproducción involuntaria. Sin duda se han hecho avances en esta materia, mas no los suficientes. Esa brecha entre lo que se sabe y lo que se actúa es aún muy amplia. Al parecer, la red la está dilatando todavía más.

Aún con toda la información que está a unos cuantos clics y otras fuentes tradicionales de datos sobre salud y prácticas reproductivas, la mujer mexicana hace su primer uso de algún método anticonceptivo después de su primera relación sexual y después del nacimiento de su primer hijo, en la gran mayoría de los grupos poblacionales.

Aquellas mujeres que en promedio tuvieron su primera relación sexual a los 16 años usaron por primera vez algún método a los 17.9 años; las que se iniciaron a los 17.8, lo usaron a los 21.7 y las que tuvieron sexo por primera vez a los 20.2 años hicieron uso del algún método, increíblemente, a los 27 años. Ese último dato se ha mantenido sin mayor variación desde 1992.

“Algunas de estas dificultades (de comportamiento sexual juvenil) pueden estar relacionadas, por una parte, con persistentes deficiencias en la  información que reciben, la cual puede ser más voluminosa pero no necesariamente precisa o fundamentada en evidencia científica”, señaló Félix Vélez Fernández, secretario general del Conapo al presentar el documento en las oficinas de la ONU de la Ciudad de México el jueves pasado.

“La juventud es más que una etapa moratoria en el tránsito hacia la adultez. Es una experiencia por sí misma, con valía propia, y representa riesgos y oportunidades críticas para los individuo”, sintetizó.
En México ese tránsito es, muchas veces, a tropezones.


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“Reporterito, eres nada”

August 7, 2010

Un grupo importante de periodistas jóvenes estuvo en la marcha del sábado. Foto E.P.

Bien intencionada, la marcha de periodistas del sábado equivocó su dirección.
En lugar de protestar frente a la Secretaría de Gobernación, tal vez hubiera sido más efectivo que los trabajadores de los medios reclamaran a sus redacciones.

La marcha estuvo comandada por un grupo de periodistas veteranos, pero en el contingente de unas 600 personas había una cantidad considerable de jóvenes, la “carne de cañón” como les dicen en el gremio.

México vive una situación crítica. No hay otro país en el mundo en donde haya habido más periodistas asesinados en el 2010, como publicó este medio el sábado.

Ni Afganistán, ni Pakistán, ni Iraq– México es líder en ese indicador con ocho muertes, cuando en todo el mundo suman 23, documenta el Comité para la Protección de los Periodistas.

Cualquier personas que haya trabajado en la redacción de un medio mexicano grande (en personal y recursos, no necesariamente en calidad) lo sabe. El periodista se encuentra severamente desprotegido en cuanto a sus derechos laborales básicos. Abundan los salarios paupérrimos, largas horas de trabajo y de guardia y malos tratos. Aquellos que cubren la fuente del narcotráfico han llevado esas condiciones al extremo, poniendo en riesgo su vida si se es fichado por la mafia.

Las historias de terror entre los reporteros más jóvenes son frecuentes, y de hecho los periodistas más viejos las presumen como cicatrices de guerra: hacer guardias de 12 horas afuera de cárceles bajo temperaturas invernales, zambullirse en aguas negras cuando hay huracanes, regresar a la redacción si hay bombazo durante la madrugada, etc. Todo sea por conseguir la nota.

En pocas palabras: eres nada, eres prescidnible, porque así tú mismo lo quieres.
(En otros países no cantan mal rancheras. Alguna vez una joven editora del diaro más importante de España, en su delegación de Cataluña, comentó que no había recibido un céntimo de sueldo desde que había entrado a trabajar ahí…hace dos años).

En la marcha le pregunté a varios periodistas veteranos si no hubiera sido más lógico protestar frente a las redacciones que están al lado de la Secretaría de Gobernación, un cuadro en donde están El Universal, Milenio, Excélsior. Primero hacían cara de sorpresa, como si se les hubiera insultado, después volteaban la mirada hacia el frente y esquivaban la pregunta.

Otros de plano decían que una segunda marcha iría dirigida hacia sus lugares de empleo. Un tercer grupo de opinión respondió, bajo el Sol aplastante de mediodía, que lo lógico era protestar primero contra el gobierno para que después se les protegiera desde dentro. Es decir, en la selva hay que ir a hablar con el jaguar para pedirle que el león cuide a las gacelas en vez de comérselas.

En el fondo, el periodista joven que acaba de entrar a una redacción sabe que tiene pocas cartas en su mano. Está atrapado entre la violencia externa, que no puede controlar, y la interna, emanada desde su mismo lugar de trabajo: o traes la nota o te corremos.

Los ganones son esos dos poderes: la violencia vende diarios y la mafia está contenta con difundir sus mensajes. ¿Qué le queda por hacer al gobierno si los mismos periodistas se ponen en esa situación? ¿Si los mismos jóvenes se dejan tratar así?

Un detalle curioso de la marcha. A decir de los mismos participantes, tropa en su mayoría, los directivos de los grandes medios no participaron en la protesta.

Unas 600 personas fueron a la protesta. Foto: E.P.

Generación Dame

July 31, 2010

Las descargas de música en México a través de Internet son imparables. Como un mandato, los mexicanos menores de treinta años, con una mínima formación computacional, han convertido en un hábito el obtener contenido gratuito de la red.

Es una cultura, que, legal o no, marca al país. En las generaciones más jóvenes, la práctica constituye un zapping constante del grupo que precisa obtener diversión al instante, inmediata, sin costo.

Las últimas estadísticas del Internacional Intelectual Property Alliance ponen a México como uno de los países más piratas del mundo. De acuerdo con esa fuente, el año pasado la industria de la música perdió 437 millones de dólares en ganancias. Más revelador aún es que el 82 por ciento de la música  grabada que escuchan los mexicanos es pirata. En términos absolutos, son unos 5 mil millones de descargas tan sólo en 2009. Esa rama ha crecido en los últimos cinco años un 46 por ciento.

Y en el segmento menor a los 30 es una práctica institucionalizada.

Las autoridades mexicanas, siempre tarde, intentan, en vano, controlar el fenómeno. Los más inteligentes han decidido no pelear la batalla y ofrecer sus contenidos gratuitos a través de la red. Ahora, la gratuidad representa un valor en sí.

Al menos desde la década de los 60, uno de los pilares esenciales de la identidad juvenil se ha construido a través de la música. La fragmentación es ahora mayor, gracias a la red, pero el fenómeno persiste. “Dime qué escuchas y te diré quien eres”.

Como se ha dicho en este espacio, la privacidad y al mismo tiempo alcance que ofrece la red sólo sirven para potenciar la personalidad de cada individuo. En una sociedad como la mexicana, por tanto, la piratería no es vista como tal. La cultura de la gratuidad, en particular en el segmento de los menores de 25 años, se instala y no existe el hábito de intercambiar dinero para obtener un servicio o un producto.

El último informe de la empresa ComScore para Latinoamérica, publicado en junio, revela que dos de los 25 sitios más visitados en la región son sitios de descargas musicales. En la lista dominan las redes sociales y los buscadores, tal vez por la “naturaleza altamente sociable” del latinoamericano. El alcance de Itunes, en donde es obligatorio pagar por la gran mayoría de las pistas musicales, es apenas de 5.2 por ciento en México, la tasa más alta de la región junto con Argentina.

Es un camino bien conocido: un amigo te avisa de un grupo cool, ves uno o dos videos en Youtube y después buscas al artista en Google o en una base de datos de intercambio de archivos y en 15 minutos tienes un álbum fresco en tu computadora.

Un cuarto de la población mexicana accede a Internet regularmente y más del 60 por ciento tiene menos de 25 años. Todos los factores, incluso el aprendido en casa, están ahí para hacer de México un líder en al menos un aspecto a nivel mundial.

Es la manera habitual como cada individuo de las miles de sociedades reticulares de la red vive su soledad interactiva.

Falacia mediática

July 24, 2010

Desde hace al menos tres años, el gobierno federal bombardea por cualquier medio con el siguiente argumento: la guerra contra el narcotráfico se lleva a cabo para que la droga “no llegue a tus hijos” o “cada cargamento decomisado es droga que no llegará a las calles, que no dañará a tus hijos”.

Independiente de los problemas internos ampliamente documentados que ha tenido la oficina en donde se forja la estrategia de Los Pinos en este tema, el argumento federal carece de sustento.

El Informe Mundial sobre Drogas 2010, creado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, demuestra que México tiene algunos de los índices más bajos de consumo de drogas de todo el continente.

La producción de drogas, a la inversa, es de las más altas del mundo, sobre todo para la marihuana, pero el porcentaje de consumo rutinario de drogas ilegales en personas de 15 a 64 años es drásticamente inferior al que se realiza, por ejemplo, en Estados Unidos o Canadá.

Esta el caso de la marihuana: un 1 por ciento de los mexicanos la usa regularmente.  En Estados Unidos, el 12.5 por ciento. Canadá, 13.6 por ciento. En Suramérica, sólo Perú, Ecuador y Venezuela tienen cifras menores a las mexicanas. En Centroamérica, sólo El Salvador y Honduras.

Algo similar sucede con la cocaína. Sólo el 0.4 de la población mexicana la usa. En Estados Unidos, el 2.6 por ciento de los que tiene entre 15 y 64 años y 1.9 por ciento de los canadienses. Sólo Guatemala (0.2) , Paraguay y Ecuador (0.3, ambos)  tienen tasas más bajas.

En cuanto a las anfetaminas, México registra una tasa de uso de 0.2 por ciento. De los países continentales, sólo Ecuador y Uruguay tienen registros más bajos.

El consumo de opiáceos en México no rebasa al 0.08 por ciento de la población, de acuerdo con los datos recopilados por la ONU hasta el 2008. Estados Unidos y Canadá llegan al 0.50 por ciento. Después de México, solamente Paraguay (0.03) tiene una tasa más baja.

Scott Stewart, especialista en seguridad de la agencia Stratfor, dijo a este espacio que históricamente los narcotraficantes han apuntado hacia Estados Unidos y Canadá simplemente por una razón económica: hay más gente que puede pagar los altos precios que demanda una adicción.

Aunque es problema multifactorial, la opinión del experto no puede ser ignorada.

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, en contraparte, ha expuesto que el consumo de drogas ilegales en México va a la alza. En su última Encuesta Nacional de las Adicciones, se especifica que el consumo de las drogas ilegales aumentó de 2002 a 2008, a nivel nacional en el grupo de 12 a 65 años, de 4.6 a 5.2 por ciento.

El aumento es real, nadie lo puede negar. En sitios como en Tijuana o ciertas partes de Quintana Roo en Tamaulipas, el mismo Conadic advierte unos índices altos de consumo. Pero la estadística a nivel nacional, si se toma en cuenta el informe de la ONU, está por debajo del promedio regional.

¿Justifican estos niveles de drogadicción en México la muerte de 25 mil mexicanos en tres años la guerra contra el narco? El gobierno asegura que sí, al menos así lo asegura una parte esencial de su estrategia propagandística. ¿Uruguay, Argentina o Ecuador, sólo por citar algunos ejemplos, han emprendido acciones similares contra su propia población? Ellos no son vecinos del país más poderoso del planeta, se puede objetar. En ese caso, ¿Estados Unidos mata a sus propios ciudadanos para justificar su discurso?

En Twitter: @EduPortasRuiz


Identidad Colectiva, Caos Individual

July 16, 2010

Un punk noruego. Foto: Hilde Groven, tomada del sitio www.oslostil.com

Una nota del diario Línea de Veracruz detalla que un grupo de pandilleros roba a jóvenes que asisten a secundarias de la periferia norponiente de esta ciudad.
Publicada el 29 de junio, la información podría haber aparecido hace 20, 40 0 60 años.  La misma visión de estos grupos de jóvenes marginales, “pandilleros”, ha imperado desde hace décadas en el pensamiento institucional mexicano.

De un lado “ellos”, acá, en lo formal, lo seguro, lo establecido, “nosotros”.
La diferenciación no es tan simple. Al menos no a nivel sociológico.

Óscar Adán Castillo Oropeza, egresado de la Universidad Autónoma del Estado de México, Centro Universitario Zumpango, lo ha estudiado a profundidad.

Su tesis de Licenciatura ganó este año el premio máximo de investigación del Instituto Mexicano de la Juventud. El documento fue obsequiado generosamente a este espacio por el Imjuve.

El título de ésta es “El replanteamiento de la identidad de las pandillas de jóvenes. Una investigación desde la perspectiva sociológica en la Colonia Santa Martha Acatitla, Distrito Federal”.

En esencia, Castillo Oropeza dice que los darketos, ravers, cholos, anarkos, punketos, skatos, patinetos o emmos son profundamente diferentes entre sí, pero también al interior de esos grupos, a nivel individual, cada uno de los miembros guarda motivaciones y rasgos únicos que refuerzan su identidad como seres sociales.

El mundo impone necesidades materiales a los jóvenes. Muchos de los que no pueden obtenerlas se unen a estas tribus urbanas para satisfacerlas, a veces delinquiendo. El delito es una opción directa para tener un nivel económico estable que cubra sus exigencias materiales, apunta.

Castillo Oropeza entrevistó a 60 jóvenes con un promedio de edad de 19 años de Santa Martha Acatitla. Treinta pertenecen a la banda “Escorpions”, los otros 30 a los “Warners”. Aunque la mayoría son hombres, también hay un contingente femenino que encuentra sentido, no sólo ligas sentimentales, al pertenecer a estos “outcasts”.

Pero la identidad que encuentran estos jóvenes en sus grupos convive peligrosamente con el crimen organizado. “Al vincularse (con la delincuencia), los jóvenes transforman sus estructuras cognoscitivas de existencia, su identidad, lo que hace más compleja la penetración de sus tejidos sociales”, concluye el investigador.

Es decir, se adquiere partencia grupal, pero se sacrifica habilidad social para funcionar dentro de los parámetros de lo que hoy es institucionalmente establecido.

Moralista, condescendiente, paternalista, el México institucional, el que forma las políticas juveniles, ha relegado a estos grupos a las afueras del orden social, un reflejo de su situación real, física. En las colonias de la periferia urbana, ellos son amos de las esquinas, de la calle. En su forma de ver el mundo, dice Castillo Oropeza, se entremezclan la incertidumbre, la esperanza, el odio y el miedo, rasgos pertenecientes a sus formas de acción colectiva.

Cuatro tendencias han marcado la aplicación de las políticas gubernamentales y han marcado el fracaso de las mismas, dice el autor citando al investigador José Antonio Pérez:

a)    concebir a la juventud como un etapa transitoria
b)    enviarla al futuro, concebir al joven como la esperanza del futuro creyendo que tendrán oportunidades cuando sean adultos, mientras hay que entretenerlos
c)    idealización de la juventud, o todos son buenos o todos son malos, descalificación de su actuar y la preocupación por su control, y
d)    homogeneización de lo juvenil no reconociendo las diferencias, elaborando programas para todos y para nadie.

Una política juvenil podría comenzar a formarse tomando en cuenta esos incisos.

¿Propuestas?

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Ni estudio ni trabajo

July 11, 2010

Juan tiene 25 años. Vive con su familia en el Santa Fe viejo, al poniente de la Ciudad de México, ese que nunca se desarrollo y que por la noche, por el peligro, huele a muerte.

Alto, moreno y de trato amable, Juan acabó su carrera técnica y decidió que sería bueno trabajar en un call center para ganar un dinero y así sostenerse por sí mismo, separarse un poco del yugo familiar impuesto por una estricta abuela materna que ejerce un control moral y económico implacable sobre sus hijas, y claro, también sobre sus nietos.

El call center, dedicado al servicio a clientes de una televisora digital por satélite, era su inmediata opción de trabajo. Requisitos: Edad: 23 a 45 años. Sexo: Indistinto. Bachillerato o equivalente terminado en adelante. Buena presentación. Actitud de servicio, tono de voz agradable, persuasivo, tolerancia a la frustración. ¿Su sueldo? Unos 3 mil 500 pesos al mes.

“Si supieras las mentadas de madre que me recetaban los clientes”, dice ahora Juan entre risas. “Te dicen que los torees, que no les respondas, pero yo sí los mandaba a la chingada de vez en cuando”. Y al poco tiempo, después de varias llamadas de atención de sus supervisores, dejó el trabajo.

Como millones de jóvenes, Juan ahora trabaja en el negocio de su familia. Prefirió eso a la alienante estructura del call center. La paletería de su abuela está en la calle Mexicanos de ese Santa Fe viejo que no guarda misericordia con nadie. Trabaja para su abuela, la cual le paga cuando quiere y lo que quiere. Cero prestaciones sociales.

Juan sabe que no es lo mejor para su desarrollo, pero no ve muchas otras opciones. “La Mami (así le dice a su abuela) siempre tiene algo para sus nietos”. Era eso o convertirse en un Ni-Ni más.

De esos que Ni estudian Ni trabajan y hay 7 millones en México, un tercio de los que habitan toda Latinoamérica, según las estadísticas de José Narro, rector de la UNAM.

El académico cifró el miércoles pasado en 22 millones el número de personas entre 15 y 24 años en toda la región que son capital humano perdido.

La perspectiva que ofrece el caso de Juan deja serias dudas sobre el modelo de productividad, impuesto, al cual aspiran aquellos que ven a los jóvenes como un fin operativo para conseguir sus objetivos.

Juan racionalizó que su tiempo valía más que el sueldo que le ofrecían y los marrones que se tenía que comer. En Venezuela y Chile, los gerentes de estos call centres se han dado cuenta a la perfección que los bajos índices de productividad están casi implícitos en la naturaleza misma del trabajo. Llaman a su fuerza de trabajo “desmotivada”. La rotación de personal y faltas al trabajo son cosa del diario.

Pero el fenómeno tal vez sea un indicador más claro de esa brecha generacional que existe entre el México joven y el de las instituciones, el de los adultos establecidos, en pocas palabras.

“Las redes de relaciones tanto con sus contemporáneos como con los adultos resultan fundamentales para la cohesión de los jóvenes, como también su afiliación a instituciones y su adhesión a referentes amplios de identidad colectiva”, señala el amplio estudio Juventud y Cohesión Social en Iberoamérica, coordinado por la Cepal y publicado el año pasado.

“El sentido de pertenencia remite, pues, al grado de vinculación e identificación que manifiestan los jóvenes con la sociedad y con las instituciones y grupos que la conforman”.

¿Existe en México esa cohesión juvenil?

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Tu conducta juvenil antisocial, explicada

July 3, 2010 

Existe una obsesión mediática por cubrir las conductas antisociales de los adolescentes.

El fenómeno no sólo es mexicano. Se da, en mayor o menor grado, en diversos países. El trasfondo siempre el mismo, desde el punto de vista de la redacción: los adolescentes causan problemas y hay que reforzar ese generalización, por más vaga que sea.

Pero los adolescentes también son el lubricante social para que ésta avance más allá de su estado actual (Ayman-Nolley & Taira, 2000). Los países mas civilizados han llevado a tal extremo esa afirmación que han extendido el periodo adolescente de sus jóvenes hasta bien entrados sus 20 años, una condición casi impensable para las generaciones previas a las posguerra.

¿De dónde nace esta conducta antisocial que después puede seguir reproduciéndose en el individuo adulto?

De acuerdo con el investigador mexicano Francisco Lorenzo Juárez, de la UNAM, la explicación es multifactorial.

El autor fue premiado por el Instituto Mexicano de la Juventud por su investigación a nivel doctoral titulada “Influencias psicosociales sobre la conducta antosicial en estudiantes de nivel medio superior del Distrito Federal y del Estado de México”. El texto fue obsequiado a este espacio generosamente por ese Instituto.

En su interesantísima investigación, Juárez crea y evalúa un modelo teórico para predecir la probabilidad de que se presenten conductas antisociales con un universo de 673 alumnos entre 15 y 18 años de nivel bachillerato del DF y el Estado de México. Lo hace en zonas consideradas de riesgo para cometer conductas antisociales.

¿Sus conclusiones? La conducta antisocial y los problemas por consumo de drogas y de alcohol forman un mismo factor de conductas problemáticas. El gran factor es que la principal influencia la representan el grupo de pares que también las presentan.

“Los problemas en la familia y en la escuela predicen el tener amigos problemáticos y a su vez se ven afectados por el nivel adquisitivo de la familia y la inseguridad percibida en el entorno en que viven los jóvenes”, señala Juárez.

“En una sociedad muy urbanizada, con su producción altamente especializada y sus relaciones sociales muy formalizadas, en general los adolescentes se relacionan con otros grupos que tienen escalas de valores diferentes de las suyas”.

Juárez encontró que la inseguridad percibida y el nivel adquisitivo de la familia se relacionan, la primera de forma directa y la segunda de forma inversa, con problemáticas en las áreas de familia y escuela.

Ahí es cuando se presenta la mayor probabilidad de vincularse con pares antisociales.

Y en tu caso, ¿en dónde nace tu conducta antisocial?

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Contrato basura para ti

June 26, 2010

Sin hacer mucho ruido, el Gobierno federal intenta aprobar una reforma laboral que perjudica directamente las condiciones de trabajo- ya bastante precarias- de los jóvenes.

En otros países, ese grupo poblacional armaría un alboroto por el madruguete que se les intenta aplicar. En México, salvo en algunos grupos muy reducidos, ni se inmutan.

La propuesta fue dada a conocer con bombo y platillo el 19 de marzo de este año por los diputados del PAN. Hipócritamente dijeron que la propuesta era suya, no del Gobierno.

Quince días después, la Secretaría de Trabajo y Previsión Social repartió un documento titulado “Iniciativa de Reforma Laboral. Diagnóstico y Propuesta”. Los planteamientos de la STPS son idénticos a los de los diputados del PAN.

Más allá de la doble cara de los legisladores panistas y la Administración federal, lo que está de fondo en este tema son los derechos básicos de cualquier trabajador.

En esencia, se plantea modificar la Ley Federal del Trabajo para que se pueda contratar a jóvenes bajo el esquema de ‘contratos basura’, que ya han causado fuertes protestas en Francia y España.

De acuerdo con la iniciativa panista, las modificaciones a la ley permitirán al patrón contratar a personal y contar con un tiempo “prudente” para constatar sus capacidades, “sin que le implique un costo la terminación de la relación de trabajo”.

La justificación es abrir nuevos espacios de trabajo a los jóvenes, “rompiendo el círculo vicioso de las personas que no tienen empleo porque no están capacitadas y no tienen capacitación porque no cuentan con empleo”, cita el texto.

Tres puntos se plantean para los nuevos contratos juveniles: que sea obligatorio que se celebren por escrito, que los periodos de prueba y los contratos de capacitación sean improrrogables y que no puedan “aplicarse” dentro de una misma empresa al mismo trabajador simultánea o sucesivamente, ni en más de una ocasión.

Ese periodo de prueba, dice el artículo de la propuesta panista 39-A, podrá ser de 30 hasta 180 días y, si no le convence al patrón, lo puede dar de baja sin ninguna responsabilidad.

Es decir, te contrato hasta por seis meses y si no me convences, te doy de baja. En caso de que sí me convenzas hacemos un nuevo contrato, cambiando una o dos puntos del acuerdo original.

Peor aún, cuando termine el periodo de prueba y no se haga un nuevo contrato, se entenderá que el trabajador estará ahí por tiempo indeterminado.

En España se ha intentado aprobar el Plan de Empleo Juvenil, en donde el empleador puede pagarle al joven, por ley, menos del salario mínimo establecido en ese país (625 euros). El argumento es que la empresa le está ofreciendo una oportunidad de aprendizaje al nuevo trabajador.

Los sindicatos de ese país denunciaron la propuesta como una infinita estancia de prácticas profesionales que además permite la contratación de mano de obra sumamente barata a coste de empleados que puedan tener más experiencia y mejor salario.

En Francia, en el 2006, los jóvenes realizaron protestas masivas en contra del  Contrato de Primer Empleo (CPE, también por sus siglas en francés) que facilitaba el despido de los menores de 26 años.

El gobierno francés impulsó una serie de modificaciones legales para que las empresas que contrataran a jóvenes menores de 26 años no tuvieran que justificar la terminación del contrato, si la ocurrencia del mismo se presentaba antes de cumplir el joven dos años de trabajo.

Si el empleador quería despedir a este joven menor de 26 años, la ley no lo obligaba a liquidar las indemnizaciones y prestaciones a que tendría lugar, a diferencia de una persona mayor de 26 años. El contrato se planteaba de manera indefinida.

La presión juvenil obligó al gobierno a echar atrás al famoso Contrato de Primer Empleo unos pocos meses después de haberlo aprobado.

¿Y en México? ¿Tú qué haces al respecto?

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Señor senador, dos valiums

June 20, 2010

A empujones, pero cada vez más políticos deciden darse de alta en distintas redes sociales para intentar conectar con los mexicanos del ambiguo grupo al cual pertences, el que tiene entre 18 y 30 años.

El último intento ha sido el del perredista Carlos Navarrete, presidente del Senado, quien realizó el lunes pasado un acto en el cual contestó una serie de preguntas que jóvenes le enviaron a través de Google Moderator.

La dinámica fue la siguiente: se abrió un lapso de varios días para que cualquier persona subiera su pregunta a ese servicio digital. La gente votó por las que consideró las mejores y el senador las contestó.

La idea fue buena. La ejecución, como cualquier acto proselitista. Todo está grabado aquí.

El senador decidió contestar 14 preguntas en un acto sumamente acartonado que se montó en el patio de la sede del Senado de Xicoténcatl, en el Centro de la Ciudad de México. Cualquier persona que haya ido alguna vez a ese sitio sabe que lo único que quiere estando es dejar el lobby para pasar a otro lugar más íntimo de la casona. Hay un eco muy molesto y el espacio, en general, inspira frialdad.

Los primeros 10 minutos de la sesión transcurrieron así: el presentador oficial del senado anuncia con bombo y platillo que el acto está por comenzar. Después habló el ejecutivo de Google México que fungió como moderador. Diez minutos perdidos en protocolo.

Si a esas alturas aún había alguien viendo la transmisión en línea o la del Canal del Congreso, fue por misericordia. De ahí adelante, pudieron escuchar lo que cientos de otras veces cualquier político ha dicho en cientos de spots transmitidos por televisión.

En sentido estricto, todo el acto fue un largo acto propagandístico, de 60 minutos de duración, para un político que busca la presidencia de la República en el 2012. Al menos en ese aspecto, Navarrete ha sido claro.

Las 14 preguntas que le enviaron, desde por qué los legisladores tiene sueldos tan altos hasta por qué se persigue a los usuarios de Internet por bajar música pirata, fueron contestadas con un rotundo sentido de demagogia. Navarrete sabía a quién se dirigía. Cuando hubo que decir algo importante, al menos a su parecer, se dirigió a las cámaras en segunda persona.

Sin mucho efecto. El cuarto del adulto joven se ha convertido en un santuario, protegiendo del agresivo mundo exterior. Ahí está la computadora con la cual se conecta al mundo exterior durante horas. Lo de afuera pasa a segundo plano. ¿Entra Navarrete en ese recinto? Los mercadólogos lo saben: un producto malo no venderá aún con el mejor empaque.

No es ningún secreto que los políticos gozan del nula representatividad entre los jóvenes. La red solamente ha agudizado ese fenómeno. En tu computadora, en tu cuarto, bajo tu tiempo, concentras la mayor parte de atención a tus intereses. Es un parasol temático fragmentado. La política no pinta en él.

“Los medios de comunicación construyen el espacio en el que se mueven y crecen las nuevas generaciones. Es precisamente a través de ellos que los jóvenes perciben la realidad”, señala Roxana Morduchowicz en El capital Cultural de los Jóvenes (2004, FCE).

La clave para usarlos, agrega, es conocer cómo la audiencia incorpora y reincorpora los mensajes.

En este caso, lo más probable es que cualquier joven con una conexión a Internet haya interpretado el acto del senador como un somnífero digital.

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En el México joven, la Belleza y el Infierno

June 13, 2010

Por estadística y condición, en el México fresco tienes alta probabilidad de quedar atrapado en la violencia; otras, de vivir el esplendor sensorial de lo que es.

Las cifras están ahí. Es cierto que, tal como lo plantea este espacio, casi un tercio de la población mexicana tiene entre 18 y 30 años. Pero las razones detrás de estos números son el factor para entenderlos.

De enero del 2008 a diciembre del 2009, 5 mil 940 personas que tenían entre 21 y 35 años fueron ejecutadas. En ese lapso, en total, poco más de 11 mil personas murieron de la misma forma en todo el país. Las estadísticas son de la Secretaría de Seguridad Pública federal. En el 2010, la tendencia es idéntica. El municipio con mayor número de ejecuciones es Ciudad Juárez, con un cuarto del total nacional.

La violencia tampoco perdona a los que son menores de edad. De hecho, unos mil 100 jóvenes de entre 16 y 20 años fallecieron ejecutados en ese periodo de tiempo en alguna acción relacionada con el narcotráfico. El dato reverbera con un informe dado a conocer esta semana por la Red por los Derechos de la Infancia (Redim).

De acuerdo con la nota de la reportera Daniela Rea, del diario Reforma, el número de homicidios de niños y niñas se ha triplicado con respecto al sexenio anterior, al pasar de un promedio anual de 83 a 274 homicidios por arma de fuego.

El autor italiano Roberto Saviano (1979) lo ha descrito a la perfección en un mundo paralelo al mexicano: Nápoles. En su tierra de origen, sucede exactamente lo mismo. La camorra domina por completo esa zona del sur de Italia y la única manera de llegar a ser algo en la vida es convertirse, desde pequeño, en un matón, tal como pinta en Gomorra.

Ahora, en una serie de reflexiones recopiladas en el libro La Belleza y el Infierno (Debate, 2010), profundiza en el porqué de convertirse en mafioso. El cóctel es explosivo: una combinación de ansias por tener riqueza, poder y sexo.  Tenerlo todo aquí y ahora. Pasar arriba de quién sea para llegar a ese objetivo. Para eso hay que apelar a la violencia, justo como sucede en México.

“Porque el dolor enmudece, porque la hostilidad consigue que no sepas con quién hablar. ¿A quién debo dirigirme, qué digo? ¿Cómo puedo decirle a mi tierra que deje de estar aplastada entre la arrogancia de los fuertes y la cobardía de los débiles?”. Saviano está hablando de su Nápoles, no de un municipio dominado por el narcotráfico mexicano.

Las coincidencias entre ese rincón europeo y tu país se deben más a la globalización que a una razón intrínseca del ser. Hoy se trata de exportar el denominador común más bajo y te crea frustración al no poderlo poseer.

Los ves a diario en tu México.

Una noche de martes cualquiera puedes salir con tus amigos a beber unas copas y ser feliz, acercarte a la Belleza. Entre los 18 y los 30 años, es la norma. Al otra día, por la mañana, puedes salir de tu casa, contestar a la agresión de un tipo que pasaba por la calle en ese momento y toparte con la mala suerte que él trae una pistola, con que te encañone e intente subirte a su auto para violarte, a plena luz del día.

Cuando la violencia es el único lenguaje que se entiende, esa es la norma.
Saviano: “Porque ahí fuera andan sueltos seis killers, embrutecidos y drogados, con licencia para matar, que no se detienen ante nadie. Porque es su imagen y semejanza lo que reina hoy en estas tierras y lo que les espera mañana, pasado mañana, en el futuro. Es preciso reunir fuerzas para cambiar. Ahora o nunca”.

El infierno es temporal, dice Camus, pero pesa un montón. “La vida un día vuelve a empezar”.

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Salto a lo mío

June 6, 2010

Una brecha generacional, invisible, se abre cada vez más entre el México formal, institucional, del deber ser, y el país de lo que es importante para los jóvenes.

La tecnología les sirve como alfil: ofrece la flexibilidad necesaria para expresar sus intereses cuando ellos quieren y sin preocuparse por los adultos, por el mundo del orden.

Hace unos días me invitaron a un concierto en el Circo Volador, un espacio cultural de la Ciudad de México que ha ganado popularidad entre las bandas internacionales de heavy metal—merol, para ti y para mí—por decrépito, urbano y popular.

En este caso se presentó el grupo sueco Dark Tranquility. Obligatorio ir de negro. El local no se llenó, pero había la suficiente cantidad de gente como para armar un buen concierto. El público: hombres de 18 a 30 años, en su mayoría.

Al primer segundo de la primera canción, centenas de teléfonos celulares comenzaron a grabar a la banda.

En el 2007, cuando tocaron los suizos Lacrimosa en el mismo sitio, apenas se veían unos cuantos aparatos haciendo lo mismo. Aún recuerdo la conversación de un guardia con un chavo que osó tomar una foto del grupo con su cámara digital: “O me das la cámara o te largas”, le ofreció el de seguridad. El chavo acabó saliéndose del lugar.

Pero la sociedad avanza, al menos en sus capas menos maleadas. El jueves, ni un solo guardia se acercó a una de los cientos de personas que usaron su aparato para grabar o tomar con foto, algunos con una calidad sorprendente (ver video, abajo).

La ley de espectáculos públicos del Distrito Federal, prohíbe, obviamente, estas grabaciones clandestinas, una muestra de lo desfasada que están nuestras reglas. En la realidad, a medio concierto, a nadie le importa.

¿Por qué se graban estos extractos de conciertos en el celular? Para difundirlos vía digital, claro. Lo importante es ser alguien en esa realidad paralela, en donde puedo potenciar rasgos de mi personalidad a través de la difusión de mis gustos.

“El Internet está ligado a la diversión porque la tecnología nace sobre esta base”, dice Yannick Estienne en El Periodismo desde de Internet (2007). “Los jóvenes buscan la diversión, entonces el Internet es un medio utilizado por ellos. Por lo tanto, el contenido en línea debe ser entretenido”.

Bernard Poulet lo lleva aún más lejos en El Fin de los periódicos y el avenir de la Información (2009): “Las nuevas tecnologías sólo sirven para amplificar nuestra manera de ser, como sociedad, hoy día”, sintetiza.

Una imagen del concierto de Dark Tranquility resume, en carne y hueso, ese pensamiento. Al final del evento, cuando la gente estaba más prendida, decenas de jóvenes comenzar a ser arrojados por otros para brincar la valla de seguridad que los separaba a ellos de sus ídolos. En el video se ve, a lo lejos, un ejemplo de los brincos.

Algunos cayeron bien, otros flotaron sobre el público, otros se rompieron la cara al dar con el suelo. El hecho es el mismo: pasar por arriba de lo anacrónico, el orden estático de las cosas, para obtener lo que quiero, aunque sea sólo por unos segundos.
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