miércoles, 20 de febrero de 2013

Ocho estaciones


Realmente me cuesta trabajo vivir en el ecosistema de la Ciudad de México. Aquí no hay cuatro estaciones en un año. Aquí hay ocho, al menos, pero podrían ser 12. Estas ocho son las yo he podido diferenciar (padecer). Estamos acostumbrados a ver las cuatro estaciones en los medios masivos de comunicación: verano es cálido, invierno frío; primavera llega y brotan las flores, en otoño caen las hojas. Esto no existe en el ciclo climático de la Ciudad de México. Por eso, en lugar de quejarme del cambio climático, he decidido dividir mis años en los siguientes ocho periodos:

- Proto Primavera (del 15 de enero al 15 de febrero). Aquí aún se siente un poco de frío. A veces llueve aunque esto es poco frecuente. Sopla mucho el viento y te la pasas estornudando como un bastardo. Todo el mundo tiene gripa porque nadie se puede ajustar a las variaciones del clima: algunos días amanece muy frío y al mediodía hace muchísimi calor y después, por la noche, pega el viento del altiplano. En mi mapa, el que puede ver arriba, esta estación está representada por el colo violeta, justo antes del beige.

- Primavera de Asfalto (del 15 de febrero al 15 de marzo). No cae una sola gota de lluvia. Arrecia el polvo y la suciedad y, en general, hay muy pocas nubes. El clima por la noche se vuelve templado, aunque la extrema resequedad de la Ciudad provoca que el aire nocturno me corte como X-acto en esteroides. Los ominosos ides de marzo que decían los romanos fueron escritos para este clima. En el mapa, Beige sucio.

- Primavera Religiosa (15 de marzo al 15 de abril). La semana santa generalmente cae por estas fechas. De nuevo, como dije arriba, lo que se siente es un calor bestial que lame cada poro de tu cuerpo y hace imposible estar al sol después de las 11am. Entre esa hora y las 6pm yo me guardo en cualquier techo. Me es imposible realizar cualquier actividad que requiere el más mínimo esfuerzo intelectual y me pongo de muy mal humor si debo salir a la calle. También evito andar en metro o metrobús. Por suerte, a veces llueve durante los últimos días de la semana santa (tal como establece el rito). En el mapa, esto aparece como el color amarillo antes de pasar a rojo.

- La Canícula (15 de abril al 15 de mayo). Rojo intenso en el mapa y sin duda la época de más calor en todo el año en la Ciudad de México. El problema es que la poca lluvia que cayó en la semana santa ahora se ha evaporado y produce un calor insoportable, muchas veces superior a los 30 grados Cº.  Subirse al metro, metrobús o microbús es una pésima idea. El agua se acaba en las tiendas, la gente toma mucha cerveza, los hielos no duran un sorbo en tu trago. Hay exceso de actividad humana producida por la expansión de los cuerpos expuestos al calor. También aumentan los asesinatos y la violencia. El último óbice antes del refresco.

- El Agua (15 de mayo a 15 de septiembre). Este periodo bastante largo es similiar al que ocurre en la India y otros países del tercer mundo. De hecho, podría ser un día larguísimo que se repite durante cuatro meses en lo que llueve todas las tardes a partir de las 4pm. Esto es una ciencia exacta. Todos los capitalinos lo sabemos. Durante este lapso el calor disminuye considerablemente y se siente, en general, mayor frescura en el ambiente. Las lluvias son torrenciales. Son como lluvias de monzón, sólo que aquí no hay jungla ni curry ni tigres ni especias. Aquí lo que hay son muchos autos y personas y concreto que se mojan, al menos por unos días, con bastante placer. En el mapa, azul oscuro.

- El Vergel (15 de septiembre a 15 de octubre). Sigue lloviendo, pero sólo en a tarde-noche. Cuando esto sucede, las mañanas rompen frescas y limpias. Hay una sensación de calma generalizada en la Ciudad. Los pastos están verdes y el tráfico disminuye, aún cuando hay marchas. El azul pardo del mapa lo explica bastante bien: es un periodo realmente agradable para voltear a ver al Sol y decir 'finalmente hemos hecho las paces, después de todos estos meses. Me gusta el azul que pintas en el cielo, moteado de nubes blancas".

- El Ocaso (15 de octubre al 15 de diciembre). La gente se percata de que pronto acabará el año y comienza a realizar mil actividades a la vez. No llueve, el Sol pega como lo hizo en abril o mayo y el verdor de las plantas comienza a desaparecer. Por las noches el viento se vuelve seco, muy seco, y las noches largas. A veces se mezclan días de mucho calor, atípicos, lo que hace rabiar a los capitalinos que han comenzado a vestirse con ropas más invernales. Hay que llevavr suéter a todos lados.

- Los Días Fatuos (15 de diciembre al 15 de enero). Sí, se cruzan las navidades pero aquí no cae un copo de nieve. Lo que sí hay es bastante frío, nunca húmeda, que resalta las condiciones inhóspitas de la Ciudad. El Sol es del tipo "me quedo 15 minutos para quitarme de la sombra y después siento que me quemé por dos horas en la playa". La mejor opción es evitar estos días, como lo  hacían los aztecas, guardándose bien en casa. 

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