jueves, 5 de marzo de 2015

Síntesis: Idea de la Constitución dada a las Américas por los reyes de España antes de la invasión del antiguo despotismo (Fray Servando Teresa de Mier)



Síntesis: Idea de la Constitución dada a las Américas por los reyes de España antes de la invasión del antiguo despotismo (Fray Servando Teresa de Mier)

Este texto de Fray Servando Teresa de Mier (1763-1827), escrito probablemente entre 1820 y 1821, es una especie de apología sobre el derecho autonómico de la Nueva España lanzado durante los convulsos años de la lucha independentista. Es un texto largo, a veces inconexo, que comprende las ideas fundamentales por las que el autor es conocido hasta hoy como uno ideólogos de la mexicaneidad.

De acuerdo con Mier, la Nueva España merece ser un reino independiente gobernado por el rey de Castillo, pero en calidad de emperador. Es decir, sin virreyes ni tributaciones que expolien a la población nativa y que se asume como ciudadana de un dominio de la Corona. Su principal queja es que, hasta el momento del escrito publicado después de las Cortes de Cádiz (1814), el grueso de los habitantes de la Nueva España siguen siendo tratados como ciudadanos de segunda. Para Mier, esto es una injusticia que debe cesar, pues han sido tres siglos bajo ese signo de iniquidad.

Mier da una revisión histórica del origen de esa injusticia. Basándose en diversas fuentes—con especial atención en Fray Bartolomé de las Casas—explica que la llegada de los colonizadores al Nuevo Mundo fue sustentada en la violencia y el abuso.

La Iglesia misma, con la figura del Papa, otorgó las nuevas tierras a los reyes católicos con el fin de evangelizarlas, sin mayor preocupación por los métodos para llevar esto a cabo. Las encomiendas y el sistema para organizar la tierra fueron, según Mier, uno de los signos más claros de esta injusticia. Ese mismo esquema se mantiene casi intacto al siglo XIX: “ [...] quien dudare de lo que se hizo en América en el siglo XVI, venga a ver lo que se ha hecho y se está haciendo en el siglo XIX”1.

Otro de los puntos más críticos para el autor es la nacionalidad de los mexicanos. Son tantas las castas y delimitaciones que se imponen a la población de la Nueva España que los privilegios de nacimiento se vuelven barreras artificiales para la misma. Esto es el lastre de los mexicanos: “[...] la opresión ha producido la reacción que era natural presentándose una coyuntura favorable como repercute un resorte oprimido luego que falta el obstáculo. Ni faltará el efecto si no se remueve la causa”2

Las Cortes de Cádiz fueron para Mier un claro espejo de esta discriminación representativa, pues a pesar de que en la Nueva España la población era muchas veces mayor a las de otros territorios de la Corona, los mexicanos fueron sub-representados ante la monarquía española por artilugios legaloides, los cuales son una “inútil atrocidad” de la Constitución de la monarquía española3. El quid, como dije arriba, es que esta sub-representación de los mexicanos les remueve facultades ciudadanas, un hecho a todas luces arbitrario para el autor de texto. Es una inhabilitación “por hecho y no por derecho [...] no por razón ni por ley”4 que se refleja con más vulgaridad en las diferentes castas, tributaciones y abusos que sufre la Nueva España.

En síntesis, a pesar de que el padre Mier hace ciertas concesiones de época en su escritos en donde tacha a los negros y moros como razas inferiores y distintas a los mexicanos—e incluso sustenta en sus anexos que los mismos europeos son una mezcla racial poco pura creada tras siglos de invasiones de diferentes grupos—la idea más importante del texto no debe perderse de vista: los mexicanos tienen los mismos derechos que los españoles porque los reyes católicos conservan, más allá de normas inferiores, el acuerdo fundamental que establece a las Américas como reinos independientes sin otro vínculo con ella que el rey de Castilla. 

“Dos reinos que se unen y confederan por medio del rey; pero que no se incluyen”5 (Rex hipaniarum et Indiarum), tal como lo fueron en algún momento y sin virrey Flandes, Portugal e Italia y ahora lo sigue siendo Aragón, por ejemplo. Cierro este escrito con la frase más clara del texto de Mier:

“Por la Constitución dada por los reyes de España a las Américas, son reinos independientes de ella sin tener otro vínculo que el rey, precisa y únicamente en calidad de rey de Castilla, el cual, según enseñan los publicistas, debe gobernarlos como si sólo fuese rey de ellos. Mejor diría: como Emperador de las Indias”6.
1 Mier, Fray Servando Teresa de. “Idea de la Constitución dada a las Américas por los reyes de España antes de la invasión del antiguo despotismo”, en Escritos inéditos de Fray Servando Teresa de Mier, México, El Colegio de México, 1944, p. 266.
2 Ibid, p. 272.
3 Idem.
4 Mier, p. 272.
5 Ibid, p. 279.

6 Ibid, p. 282.

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