sábado, 17 de octubre de 2015

El despotismo ilustrado de los Borbones

En este texto resumiré muy sintéticamente las principales ideas del capítulo “El Despotismo Ilustrado en España y las Indias”, escrito por Carlos Martínez Shaw contenido en la obra El impero sublevado. Monarquía y Naciones en España e Hispanoamérica (2004).

El Despotismo Ilustrado, dice el autor, es una variante del absolutismo de derecho divino de la mayoría de los estados del siglo XVIII. Es una adaptación del gobierno de Luis XIV y España lo adoptó tras la crisis de 1600 que afectó su desarrollo económico, cultural, educativo e institucional. Los reyes hicieron cambios para mantener el poder, pues querían subsanar el atraso anterior. Esto fue previo a la revolución liberal. En este momento, con el despotismo ilustrado, se creyó en la evolución auspiciada por el poder promovido desde las alturas de la monarquía.

Esto empieza en España con los Borbones. Se buscan en esencia, los siguientes objetivos: racionalización administrativa, en donde se robusteció y centralizó el poder soberano, defensa del reino, fomento a la economía y la difusión de la cultural ilustrada, “que es al mismo tiempo un instrumento de legitimación y una coartada ideológica, por mucho que al final acabe convirtiéndose en un arma crítica contra el propio sistema”, opina Martínez Shaw. El despotismo ilustrado español fue la continuidad de la monarquía de los Reyes Católicos y los Austrias. Se trató de salir del marasmo del 1600 con la llegada de la nueva dinastía. Se creyó en le progreso técnico, en las estructuras heredadas y que la cultura estaba ahí para apoyar el reformismo de la Corona.

Pero al final de siglo el desarrollo económico no había podido superar las desigualdades sociales. Sólo se mantiene a flote la balanza por las remesas de América. Al mismo tiempo, surgen las ideas liberales tanto en España como América española. Desde el gobierno se crearon Secretarías de Estado, la figura del intendente, que centralizaba las funciones de administrativas de impuestos, economía y milicia y sanidad. Además, la Iglesia cedió parte de su poder, aunque mantuvo relaciones regalistas, con España. El mejor ejemplo es que la Iglesia aceptó la expulsión de los jesuitas a partir de los deseos absolutistas de la corona (los jesuitas decían ser obedientes al Papa, no al rey), en 1767.

En cuanto al gasto, la mayor parte iba para el ejército y la marina, la administración central y al final la corte. La economía fue una mezcla entre mercantilismo y principios liberalizadores. Los granos se manejaron por la ley de oferte y demanda. América se vio como la vía para la recuperación económica. Se tasó con mayor rigurosidad a los barcos. Se liberó Cádiz del dominio para barcos y se autorizaron otros puertos para hacer comercio con América. Se disminuyó el proteccionismo y se bajaron algunos impuestos.

En cuanto a reformas sociales, no hubo gran avance. Los gitanos siguieron siguiendo tratados mal, así como lo pobres, aunque a veces se aplicaron políticas asistencialistas. La cultura sirvió para criticar y analizar, pero siempre desde el punto de vista a favor de la monarquía. Se crearon academias. Se facultaron expediciones marinas desde la Corona.

¿Cuál fue la liga entre el Despotismo Ilustrado y la Ilustración? La modernidad, dice Martínez Shaw, la cual, en teoría decía que protegía el interés general de la nación y los individuos. Pero la Revolución francesa hizo aflorar los problemas del Despotismo Ilustrados español: la sociedad de estamentos, el absolutismo y la religión católica. Ahí se comenzó a pensar en un constitucionalismo que rechazar la soberanía absoluta de los monarcas y su respectivo derecho divino.


Ahora bien, esta fue la época de esplendor del imperio ultramarino de la Corona. Se le quitó algo de poder al Consejo de Indias y se le dio a la secretaría de Marina e Indias. Esto tendría mayor empuje con Felipe V y con José de Gálvez, secretario de Indias de 1775 a 1787, durante el reinado de Carlos III. En se sentido, lo más importante fue el marco administrativo de las colonias mediante intendencias, siendo las Ordenanzas de 1782 y 1786 la más relevantes (circunscripciones provinciales el interior de grandes divisiones administrativas de virreinatos y gobernaciones). La Comandancia General de las Provincias Internas (1786) se hizo para garantizar la seguridad de la frontera norte de la Nuevas España. El sector de mayor importancia fue la minería, grana, añil, palos tinteros. Pero estos cambios también despertaron la formación del orgullos criollo en América, en donde la sociedad estaba sumamente dividida, en gran parte por una pigmentocracia. Se buscó la modernización en sus propias instituciones. Hacia 1808, la crisis de la metrópoli a partir de la invasión francesa sería la señal de insurgencia, la cual tendría una fuerte carga nacionalista traído del sistema liberal nacido de la Revolución francesa. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario