viernes, 27 de noviembre de 2015

El franquismo y el consenso

En este texto resumiré brevemente los principales elementos de “El secreto del consenso en el régimen franquista: cultura de la victoria, represión y hambre”, autoría de Miguel Ángel del Arco Blanco (Universidad de Granada). En general, el franquismo logró cierto consenso en grupos sociales específicos que se apoyó en tres pilares para subsistir: una ‘cultura de la victoria’ que legitimaba la situación, la represión sobre los vencidos y la gestión de la miseria. De otra forma, señala el autor, hubiese sido imposible que el régimen sobreviviera.

Del Arco argumenta que el franquismo no puede considerarse como un régimen del tipo que se instauró en Alemania o Francia. En cambio, prefiere llamarle “parafascita”. Eso sí, fue un producto de las entreguerras. Debe entenderse en ese contexto. Europa se debate en ese momento entre ideas liberales, socialdemócratas y autoritarias. La diferencia estriba en que el franquismo y los regímenes de este corte no se comparten los componentes y aspiraciones revolucionarios. En España, agrega el autor, hubo grupos de apoyo pero también de fuerte oposición. 

Los grupos claves que apoyaron al franquismo y lo mantuvieron a flote fueron las clases medias-bajas, medias y medias-altas rurales; es decir, grupos nada aristocráticos. “Hombres que se coaligarían en los poderes locales con las élites tradicionales, defendiendo ahora en tiempos de paz los intereses de todos ellos”, sintetiza. El Estado hizo operar la maquinaria ideologica para “dialogar” con la sociedad española. Ahí se fundamentaron las raíces del nuevo régimen y los valores del mismo, en este caso, una “cultura de victoria”, dice el autor, en la que se bañarían los vencedores y de la que quedarían excluidos los vencidos. Esta ideología está ligada a la tradición derechista española, ligándose con algunas ideas modernas de Primo de Rivera, “potenciándose durante la II República”, pero también brotó de una considerable parte de la población española que se oponía a la democracia. 

Este grupo consideraba que España había estado 200 años en decadencia a partir de la decadencia comenzada “a finales del siglo XVII, continuada con la afrancesada Ilustración, seguida por el pernicioso liberalismo del XIX, plasmada en el Desastre del 98 y que tocaría fondo en la fatídica II República”. En esta mentalidad se encontraban los falangistas. Al igual que en Alemania e Italia, la violencia de la Guerra Civil se convirtió en una fuerza creadora. Ahí giró la historia, la cual sólo acabaría con la eliminación del materialismo, el ateísmo, el parlamentarismo, lo extranjero, el liberalismo, la masonería, lo judío, el marxismo, la modernidad, sintetiza Del Arco. 

Sus símbolos, sus “energías movilizadoras” encarnizadas en “verdaderos españoles”, fueron: la reposición de la bandera y el himno monárquico, la celebración de actos de desagravio, la vuelta de los crucifijos a las escuelas, los discursos, las arengas y las concentraciones, las misas y las procesiones. Los nuevos españoles serían portadores de cualidades como el honor, la fe, la valentía, el sacrificio, el desprecio a la muerte o la justicia. El caudillo para llevar a cabo esta transformación sería Francisco Franco.

Después, el autor aborda el segundo aspecto característico del franquismo: la violencia. Como ningún otros país europeo, el régimen reprimió de forma sistemática a diestra y siniestra. Las acciones específicas de la represión fueron: “sacas, paseos, fusilamientos y consejos de guerra sin la menor garantía jurídica. Una represión que fue arrastrada con la misma intensidad durante todos los años que duró la guerra civil, segando las vidas de los enemigos del naciente franquismo”. Entre 1936 y 1939 se estiman en más de 100 mil las víctimas de la represión franquista. A esto hay que sumar las cárceles y campos de concentración de los años 40.

Por último, Del Arco profundiza en la pobreza y la desigualdad de la riqueza que se dio durante este periodo de la historia española. No fue sino hasta 1952 cuando la producción regresó a los niveles de la preguerra. “Los rendimientos agrícolas decrecieron, la industrialización se frenó, el paro se extendió, el coste de vida se elevó exponencialmente y se impusieron unos salarios de miseria”. Pero además, los funcionarios cercanos al régimen gozaron de prerrogativas para «ordenar» la vida de posguerra. 

Decidirán sobre la aplicación de la política agraria, sobre el funcionamiento de las industrias, sobre el abastecimiento, sobre la comercialización y venta de productos… y por, supuesto, gestionarán las cartillas de racionamiento. Gestionarán el hambre, resume el autor. Los beneficiados fueron algunos miembros de las clases altas, medias-altas y mediasbajas, donde residían los apoyos sociales del régimen. Sin embargo, “las clases bajas, los obreros, los jornaleros, los más humildes, aquéllos que el propio franquismo consideró en su ideología como enemigos sufrieron una represión económica sin precedentes”, finaliza el autor.  

NOTAS ADICIONALES: bases institucionales: ejercito, FET, JONS (la Falange es partido único) la la Iglesia Católica (la guerra civil es una cruzada contra el marxismo anticristiano), los callistas, tecnócratas, monárquicos franquicias y Opus Dei, fraqnuistas puros (Carrero Blanco).  El cerco al régimen se da en 1946-1947. 

En la oposición además estaban los maquis, que lucharon en guerrillas hasta los 50s. la posguerra, el contubernio de Munich (1962).  En 1959 nace la ETA, otro opositor. Euskadi Ta Askatasuna. En 1962 se definen como Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional. En 1964 comienzan su guerra. En 1968 hacen el primer atentado y se condena a cadena perpetua a 9 de ellos (primero fue a muerte). 

Leyes: Leyes fundamentales: Fuero del Trabajo (1938). Ley de bases de Unidad Sindical (1941) Ley Constitutiva de las Cortes (1942) Fuero de los Españoles (1945) Ley de Referéndum Nacional (1945) Ley de Sucesión (1946) Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958) Ley Orgánica del Estado (1967)

Se decían que pertenecían a una Democracia Orgánica.  Después de la II GM se alista al régimen. Esto va de 1945 a 1953. Se dice que se castigara, mas no se derrocará. Se dejo a España fuera del Plan Marshall y de la ONU. Se aisló económicamente a España. Ante esto, Franco forma un nuevo gobierno en 1945, uno más plural dentro de las familias del franquismo. En RE pone a un católico para tener mejores relaciones con España y otros países cristianos. Hace las leyes para decirle al mundo que España se asemeja a otros países de Occidente. Como ejemplo está la Ley de Sucesión a la Jefatura de Estado (1947). España es un reinado católico, social y representativo. Franco puede proponer a su sucesor y si es malo derrocarlo. Por eso nombra en 1967 a Juan Carlos, Prícnipe de España.

El declive se da de 1969 a 1975. Fracasa en muchos frentes comerciales, diplomáticas, educativas, obreros y con la Iglesia. Hay una oposición política al régimen. Hay la Marcha verde en Marruecos. 

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