martes, 8 de marzo de 2016

La prensa femenina durante el porfiriato

La prensa porfirista adoptó ideas de otra sociedades con el propósito de modernizar ideoló-gicamente a su público. El último tercio del siglo XIX fue particularmente intenso en cambios sociales para el país y la prensa dio fe de este discurso al trasladar la ideología de la clase dominante y sus prácticas cotidianas a las páginas de diarios y revistas. Comunicó los avances tecnológicos, culturales y la moda de Europa y también de Estados Unidos. Los productos informativos iban dirigidos an un público relativamente pequeño. Hacia 1910, aproximadamente un 20% de la población sabía leer y escribir. Algunos ideales importados a la prensa porfirista fueron el valor del ahorro, el trabajo duro y las ventajas de vivir sin adicciones, como el alcohol y las apuestas.

Un buen ejemplo de estos ideales lo dio el papel representado de la mujer, un rol ligado a la sociedad victoriana. De acuerdo con Guadalupe Ríos de la Torre y u texto “Idea de mujer a través de la prensa porfiriana”(2004), la mujer sólo podía ser hija, esposa o madre, siempre subordinada a la tutela masculina. Las virtudes más estimadas eran la obediencia, la abnegación, la fidelidad, la resignación, el amor y la dulzura, la honestidad y el pudor. La mujer debía vivir estos valores y cuidar las aparecierais para mantenerlos en alto. La prensa de la época reforzó este papel en manuales de urbanidad, revistas femeninas, imágenes publicitarias, noveles de folletín y sermones. En estos documentos, dirigidos expresamente al público femenino, se describían las costumbres, rituales, distracciones y las modas a seguir. Los productos iban tanto a mujeres de clases acomodadas como a aquellas que se veían en la necesidad de trabajar. En ambos casos, la mujer era el centro del hogar y de la familia. Del hombre era lo público.

Ejemplos de estos productos fueron las revistas Cosmos, El Álbum para Damas y El Hogar. La prensa conservadora estaba compuesta de La Nación Órgano del Partido Católico, El Tiempo y La Voz Nacional. También estaba Manual de Urbanidad. Entre los periódicos a favor del régimen que trasladaron estos valores a sus públicos e encontraban: El Imparcial, El Mundo Ilustrado y El Universal. Sin embargo, la prensa liberal ejemplificada en El Diario del Hogar, El Liberal, El Colmillo Público no fue del todo ajena a esta influencia. En todo caso, de acuerdo con Ríos de la Torre, la mujer debía cumplir un deber ser para desenvolver sus ademanes, gustos y comportamientos. Era un papel limitado a la reproducción sublimada después del matrimonio (el momento culminante de su vida) y el consumo. La mujer era vista sólo desde el punto de vista del varón, pues su propia biología determinaba estas diferencias, y, por lo tanto, marcaba su inferioridad.

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